Sábado, 18 de agosto, 2018 | 6:03 am

Igualdad de género y desarrollo



La persecución forzosa llevada a cabo a propósito de un embargo inmobiliario, ya sea que esta se haga en políticas públicas configuradas para el crecimiento económico de nuestro país, la realidad es que no existen recetas mágicas.

Sin embargo, un elemento irrefutable para nuestro crecimiento integral es concretizar políticas sociales de participación a la mujer que garantice su autonomía.

Lamentablemente, la realidad es que la mujer no progresa con tanta eficacia como quisiéramos por factores exógenos a ella. En ese sentido, la clase política debe comprender que la crisis en la que vivimos hoy se combate integrando a la mujer como fundamento de nuestra nación.

Para acelerar el crecimiento económico y cultivar prosperidad en los derechos de las mujeres, promovemos crear más áreas programáticas que amplíen la inclusión de la mujer como trabajadora, empresaria, líder y emprendedora, reduciendo así las desigualdades mediante la eliminación de todas las formas de violencia, acceso a servicios básicos de salud, mercados, educación primaria, seguridad, vivienda, agua, saneamiento y otros servicios vitales para reducir la exclusión.

Esas políticas sistemáticas de reducción del desempleo y pobreza femenina, también, deben combatir el trabajo no remunerado de las mujeres con guarderías y jardines infantiles en los lugares de trabajo, las escuelas o los centros comunitarios, hasta centros de atención y personal de apoyo domiciliario para adultos que por discapacidad o edad no pueden cuidarse a sí mismos.

Una mayor igualdad de género, autonomía económica y participación de la mujer en la fuerza de trabajo se correlaciona positivamente con un aumento del PIB per cápita; tiene un efecto multiplicador en la familia y sociedad; la tierra y otros insumos agrícolas aumenta su productividad y reduce el hambre; las empresas con tres o más mujeres en sus juntas directivas, superan su rendimiento en comparación con aquellas en las cuales no está ninguna mujer.

Solicitamos al gobierno dominicano que invierta mucho más en igualdad de género y que sea una prioridad en sus políticas pues esto ha pasado de ser una cuestión exclusivamente moral y de derechos a una dimensión que engloba también la economía.

La igualdad de género es crucial para el desarrollo económico y social de nuestro país, el crecimiento económico es más robusto y sostenible cuando todos los hombres y mujeres en condición de trabajar participan en el mercado laboral.

Omar Ramos Camacho

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