Viernes, 16 de noviembre, 2018 | 12:21 am

Huracán Florence desata su furia contra Carolina del Norte

En la localidad de Oriental cayeron 45 centímetros (18 pulgadas) de agua mientras que la acumulación en Surf City ascendía a 35 centímetros (14 pulgadas).
En la localidad de Oriental cayeron 45 centímetros (18 pulgadas) de agua mientras que la acumulación en Surf City ascendía a 35 centímetros (14 pulgadas).


WILMINGTON, Carolina del Norte, EE.UU..-El huracán Florence desató su furia sobre Carolina del Norte el viernes, con temibles ráfagas de viento y lluvias torrenciales que dañaron inmuebles y dejaron a gente atrapada en medio de las aguas crecidas.

Más de 60 personas tuvieron que ser sacadas de un motel a punto de colapsar y centenares más tuvieron que ser rescatadas de otros lugares debido a las inundaciones.

Otros esperaban nerviosos a la espera de auxilio. “LOS VAMOS A RESCATAR”, tuiteó la municipalidad de New Bern a eso de las 2 de la madrugada.

“Quizás es mejor que suban al segundo piso de su vivienda o al ático, pero LOS VAMOS A RESCATAR”. El viernes caía un aguacero torrencial por toda la zona que aplastó árboles, dañó caminos y dejó sin electricidad a más de medio millón de hogares y negocios.

En la localidad de Oriental cayeron 45 centímetros (18 pulgadas) de agua mientras que la acumulación en Surf City ascendía a 35 centímetros (14 pulgadas).

Teddie Davis

Los expertos vaticinaron que la crisis durará mucho tiempo debido a que el huracán está prácticamente estático, parado sobre el límite entre Carolina del Sur y Carolina del Norte, moviéndose a una velocidad de traslación de apenas 6 kilómetros por hora (3 millas por hora).

El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, advirtió que el huracán “está causando estragos” en la costa y que podría incluso borrar del mapa a comunidades enteras a medida que “tarda días en su avance violento sobre nuestro estado”. Calificó el suceso como algo que ocurre una vez cada mil años.

“El huracán Florence es potente, lento y despiadado”, afirmó. “Es un monstruo al que nadie invitó y que no quiere irse”. Por el momento no se informó de víctimas fatales. Florence tocó tierra como huracán de categoría 1 a las 7:15 a.m. en Wrightsville Beach, a pocos kilómetros al este de Wilmington, cerca del límite con Carolina del Sur.

En esa zona no había más que casas abandonadas en ese momento, con ventanas reforzadas con pliegos de madera. La marea alta engendrada por la tormenta y la posibilidad de que arroje entre 30 centímetros y un metro (entre un pie y tres pies y medio) de lluvia son consideradas peores amenazas que sus vientos, que habían disminuido después de ascender a 225 km/h (140 mph), lo que la hizo un huracán de categoría 4.

Los meteorólogos vaticinaron más inundaciones hacia al oeste en los próximos días a medida que el meteoro sigue avanzando tierra adentro.

Se anticipa que Florence lanzará igual cantidad de lluvia en tres días de lo que soltaron los huracanes Dennis y Floyd en dos semanas en 1999. Ante el temor de inundaciones catastróficas, unos 9.700 efectivos de la Guardia Nacional y civiles estaban listos en vehículos anfibios, helicópteros y lanchas para poder rescatar a gente atrapada en aguas crecidas.

Para quienes viven tierra adentro, lo peor podría venir en unos cuantos días, ya que tarda tiempo para que el agua de lluvia escurra al mar por los ríos, al grado de hacerlos desbordar. Las autoridades también advirtieron sobre la posibilidad de aludes y de destrucción ambiental, si es que las aguas crecidas arrasan con depósitos de desechos industriales y criaderos de cerdos.

——— Contribuyeron para este despacho los periodistas de The Associated Press Seth Borenstein en Washington; Jeffrey Collins en Myrtle Beach, Carolina del Sur; Jennifer Kay en Miami; Gary Robertson en Raleigh, Carolina del Norte; Sarah Rankin y Denise Lavoie en Richmond, Virginia; Meg Kinnard en Columbia, Carolina del Sur; Skip Foreman en Charlotte, Carolina del Norte; Jeff Martin en Hampton, Georgia; David Koenig en Dallas; Gerry Broome en Nags Head, Carolina del Norte y Jay Reeves en Atlanta.