Honrar las promesas

Por: El Día

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12 enero, 2017 12:01 am



La promesa es una carta de crédito futurista, que se cobra luego de transcurrido un plazo estimado. Tenía validez por sí misma, sin necesidad de un documento firmado y notariado por las partes involucradas, pero eso era en un pasado muy remoto.

En la actualidad la promesa tiene un gran peso de descreimiento. Una cantidad muy sensible del pueblo todavía cultiva la fe en las promesas; y la inmensa mayoría de las promesas procede del Gobierno y políticos connotados.

Hace más de 20 años que tenemos promesas, promesas que pasan de un gobierno a otro sin que ninguno las honre.

Promesas en educación, promesas en el sector eléctrico, promesas de que los dominicanos tendrán un sueldo 14 en la administración pública, promesas de que se acabarán, definitivamente, los apagones, promesas de que el agua será un servicio permanente en barrios y residenciales, promesas de una salud de calidad y gratuita para el pueblo dominicano; y hay más promesas.

Promesas de que el transporte público y el caos vial será resuelto; promesas de planes para una ciudad segura, promesas para dotar de alumbrado eléctrico las calles y avenidas del país.

De mantenerse esa situación pasaríamos, sin darnos cuenta, a otra realidad; y los ciudadanos ya no creerían en el gobierno porque no cumple sus promesas.
El punto más alto del descreimiento tiene un nombre; y se llama colapso de la confianza.

Ese es el punto que deriva en un descontento social fuera de control, pero que con una férrea voluntad política todavía se puede evitar.

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