Viernes, 19 de octubre, 2018 | 5:37 am

Grecia y Puerto Rico



La situación por las que atraviesan Grecia y Puerto Rico nos muestra algunas lecciones que debemos aprender. Una de ellas es, la historia de la “dolarización” y la “euroizacion”, que muchos economistas del “Mainstream” nos han querido vender como panacea para impulsar la estabilidad y el desarrollo.

La teoría de las Áreas Óptimas se ha utilizado como base para las Uniones Monetarias. La idea es que las economías tienen que tener mercados de factores altamente flexibles (mercados de trabajo principalmente) que permitan sustituir el tipo de cambio como mecanismo de ajuste.

La actual situación económica de Grecia, cuyo ajuste pudo haber sido hecho con una gran devaluación, pero su vinculación con el euro le impide tener control sobre su política monetaria y el tipo de cambio, es extremadamente difícil.

La reducción del nivel de salarios ha sobrepasado el 30%, un desempleo general de un 27%, un desempleo juvenil del 60%, una reducción del PIB del 25%, una deuda de 317,000 millones de euros (175% del PIB); y aun así se le pide más austeridad.

Todo comienza con el descubrimiento en el año 2004 de que Grecia había falseado los datos para entrar en el euro. A la entrada de Grecia al euro, en 2001, esta declara tener un déficit público de menos del 2% del PIB y una deuda por debajo del 60% PIB.

Tres años después, se concilian las cuentas, y en vez de un 2% era un 4% del PIB el déficit fiscal y una deuda de 109% del PIB. Pero como la economía europea iba bien, no hubo problema.

Sin embargo, con la crisis financiera internacional esta se expanden a los Bancos Europeos, y ahí se destapo el lío.

Hoy, La Troika (BCE, Comisión Europea y FMI) le pide más austeridad a Grecia, lo cual no es la solución, pero si esta se quedara en el euro, el ajuste que tendrá que hacer convertirá a los ciudadanos griegos en indigentes, así de sencillo.

El ajuste sería una mayor reducción de los salarios, más desempleo, reducción de pensiones y habrá una gran emigración de griegos a otras zonas de la Unión Europea en búsqueda de trabajo.

En el caso de Puerto Rico la situación no es tan diferente, ya más de un 40% de los puertorriqueños han emigrado a los Estados Unidos, existen muchas escuelas cerradas por falta de alumnos; y este caso se agrava, ya que Puerto Rico no puede acceder a fondos federales como mecanismo de rescate o quiebra como ocurre con los demás estados de la Unión en los Estados Unidos. Estas son las lecciones de asumir o renunciar a su moneda.

Antonio Ciriaco Cruz

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