Miércoles, 17 de octubre, 2018 | 5:52 am

Graduar a Momón



Por enésima vez la República Dominicana se propone alcanzar un asiento en el Consejo de Seguridad, nunca ocupado pese a que de casi doscientos estados independientes sólo 51 fundamos la ONU.

En ese contexto extraña menos una rara declaración de la Cancillería condenando a Corea del Norte por su programa de cohetes balísticos, que recientemente violó el espacio aéreo de Japón.

Los dominicanos somos socios comerciales de Japón y también de Corea del Sur, cuyos vehículos dominan nuestro mercado. Asumir una diplomacia seria distinta a la tradicional (hipertrofia nominal sin medición de resultados ni planes concretos), significará revisar muchos paradigmas.

Por ejemplo, ¿seguiremos ninguneando a China por preferir a Taiwán? Los chinos dizque estudian inversiones enormes en Haití, un tema que aparte de sino-haitiano a quien más interesa y afecta es a nosotros. Ante otros conflictos que nos pican cerca, como Venezuela, ¿seguiremos como la mala res apoyando a Maduro pese a su clara intención dictatorial? Con Estados Unidos diluyendo su menguante liderazgo, ¿cuáles ventajas significará pasar a “grandes ligas” diplomáticas?

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