Martes, 18 de septiembre, 2018 | 4:21 pm

¿Glauco caballo de Troya?



Si defiendo causas liberales, progresistas o zurdas, soy entonces un “periodista comprometido” o “del pueblo”, un nuevo Alix.

Si en cambio, aplico a esa franja del espectro político el mismo criterio crítico que muchos dedican sólo al gobierno o al PLD, entonces soy “bocina oficial”.

Ese terrorismo moral condiciona las críticas legítimas que merece el movimiento Verde, que ayer realizó una exitosa marcha contra la corrupción e impunidad del gobierno y el PLD. Los verdes representan una verdadera esperanza nacional que pudiera ser catalizador de cambios profundos en la manera en que se hace política.

Pero cuando oigo algunos de sus voceros despotricar proféticamente con maniquea indignación contra funcionarios y el PLD, sin incluir entre sus anatemas a otros igualmente corruptos, impunes y peores por ineptos, me pregunto si los verdes realmente quieren un cambio para mejorar o simplemente sacar al PLD del poder.

Las demás fórmulas fracasan ante las ganas de los dirigentes opositores de comerse un chin del pastel en vez de comprar la repostería. ¿Serán mejores los verdes?