Franceses marchan contra leyes laborales

Las centrales obreras se plantean doblar el brazo al presidente

La policía se enfrenta cuerpo a cuerpo con los manifestantes en las calles de París, Francia.
La policía se enfrenta cuerpo a cuerpo con los manifestantes en las calles de París, Francia.





París.-Más de 200,000 manifestantes marcharon ayer en Francia contra la polémica reforma laboral del presidente Emmanuel Macron, en la primera jornada de protestas que ponen a prueba su capacidad para transformar a la segunda economía europea.

Los sindicatos convocaron cerca de 200 protestas en todo el país contra este texto destinado a flexibilizar el mercado laboral, piedra angular del programa del mandatario centrista para doblegar un desempleo que alcanza casi el 10 %.

La CGT cifró en alrededor de 400,000 los manifestantes que respondieron a su llamado en toda Francia, con 60,000 únicamente en París.

“Estoy aquí para manifestar contra un ataque al código laboral que nunca antes en la historia habíamos visto”, declaró Evelyne Deurilla-Feer, que iba disfrazada con una caja de cartón gigante de kleenex con la inscripción “SALARIEX, usen, desechen”.

“El código laboral debe proteger a los empleados. ¿Y qué ha hecho Macron? Un código para proteger a los empresarios y a las empresas. ¡Es un escándalo!”, agregó indignada esta jubilada.

La movilización “tuvo cierto nivel” reconoció el portavoz gubernamental, Christophe Castaner, quien explicó que el Ejecutivo iba a escuchar los temores para dar respuestas.

La marcha en París fue interrumpida en varias ocasiones por enfrentamientos, a los que las fuerzas del orden respondieron empleando gas lacrimógeno y un cañón de agua.

El objetivo de Macron es dar más flexibilidad a las empresas para impulsar las contrataciones y frenar el desempleo. Los sindicatos estiman que esta reforma da todos los poderes a las empresas y recorta los derechos de los trabajadores.

Habrá otras marchas

El Gobierno publicará el 22 de septiembre los cinco decretos leyes que reformarán el mercado laboral.

Las centrales obreras, que se han marcado el reto de doblar el brazo del presidente en esta ley, convocarán nuevas marchas.

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