Martes, 11 de diciembre, 2018 | 8:46 am

Este es un país “súper especial”



Pasan apenas unos días del cese de las actividades normales de la temporada de Grandes Ligas, cuando otro pelotero dominicano se ve envuelto en un triste incidente, lo que demuestra la falta de consciencia y la orfandad de asesoramiento.

Ahora fue Miguel Sanó, de los Mellizos de Minnesota, un pelotero que está llamado a convertirse en súper estrella, de acuerdo a todos los reportes de expertos.

Pero a escasas horas de arribar al país, se ve envuelto en un incidente con un agente de tránsito al que atropelló al salir de madrugada de una discoteca en un populoso sector de San Pedro de Macorís.

La policía no levantará cargos al definir el caso como un simple accidente de tránsito, lo que no me sorprende en absoluto.

El agente Argenis Emilio Gillandeux sufrió fractura de tibia y peroné izquierdos, de acuerdo con el informe médico.

Haga usted una película mental sobre lo que pudo haber sucedido fuera de ese centro nocturno, cuando un simple agente de tránsito requirió los documentos de identidad y los del vehículo a este tipo de ciudadano, que se cree estar por encima del bien y del mal,

Lo grande es que Sanó no portaba nada que lo identificara y muchos menos placa ni matrícula del vehículo.
Por suerte, el agente está vivo, aunque si moría, tampoco iba a pasar nada.

Este caso, aunque con diferencia abismal, recuerda el de César Cedeño, en su momento el más cotizado en Grandes Ligas, quien en 1973 mató a la joven Altagracia Malena de la Cruz en un motel de Santo Domingo, y no le pasó absolutamente nada. Antes de 24 horas viajó a Estados Unidos, lo que reafirma, sin lugar a duda, que este es un país muy especial.