Estados Unidos revisará la relación bilateral con Cuba

Cuba´s new president Raul Castro reacts after being elected to succeed his brother Fidel Castro by the Cuban national assembly, on February 24, 2008. Raul Castro succeeded his brother Fidel Castro as the president of Cuba Sunday in a historic power shift expected to keep Havana firmly on its communist path, officials said. The announcement was made to the national assembly by newly reelected speaker Ricardo Alarcon. AFP PHOTO/Luis ACOSTA
Cuba´s new president Raul Castro reacts after being elected to succeed his brother Fidel Castro by the Cuban national assembly, on February 24, 2008. Raul Castro succeeded his brother Fidel Castro as the president of Cuba Sunday in a historic power shift expected to keep Havana firmly on its communist path, officials said. The announcement was made to the national assembly by newly reelected speaker Ricardo Alarcon. AFP PHOTO/Luis ACOSTA


Washington.-Rex Tillerson, nominado para ser secretario de Estado de Estados Unidos, aseguró ayer que el presidente electo Donald Trump hará una “revisión de abajo a arriba” de la relación bilateral con Cuba, incluida la decisión de Barack Obama de retirar al país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

“El presidente electo ha sido claro sobre que quiere iniciar una revisión de abajo a arriba sobre toda la relación con Cuba”, dijo Tillerson durante su audiencia de confirmación en el Senado estadounidense.

Ese esfuerzo incluirá una “revisión integral de las órdenes ejecutivas” adoptadas por el actual presidente Barack Obama, y el Departamento de Estado “examinará cuidadosamente los criterios por los cuales Cuba fue eliminada” de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y “si esa decisión fue apropiada”.

Obama ordenó en abril de 2015 la retirada de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, elaborada anualmente por el Departamento de Estado y en la que la isla permanecía desde 1982, lo que suponía la imposición de sanciones como la prohibición a la venta de armas y a la ayuda económica.

La salida de esa lista era un reclamo del Gobierno cubano desde hacía años, y La Habana lo consideraba imprescindible para avanzar en el proceso de normalización de las relaciones bilaterales que ambos países iniciaron a finales de 2014.

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