Estados Unidos pretende apropiarse de los recursos petrolíferos del planeta



El general retirado estadounidense Wesley Clark, quien fuera Comandante Supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte durante la Guerra de Kosovo, donde dirigió los bombardeos sobre Yugoslavia, no se equivocaba al afirmar en entrevista que le fuera hecha en 2007, que los Estados Unidos habían elaborado un plan desde el 2001, para invadir Irak, Libia, Siria, Irán, Líbano, Somalia, y Sudan. Habría que añadirle Venezuela y Yemen.

Yemen ya es víctima de los bombardeos de la aviación de Arabia Saudita. Este último país junto a Israel son las principales puntas de lanza que posee la OTAN en la región para lograr sus objetivos geoestratégicos.

Es evidente que la estrategia militar de los Estados Unidos está centrada en el dominio más absoluto de los recursos petrolíferos del planeta a costa del asesinato de millones de personas mediante bombardeos indiscriminados de los pueblos de estos países y el derrocamiento de sus respectivos gobiernos. Tal y como ya ocurrió en Irak y Libia.

En tales propósitos, los poderes fácticos que dirigen el gobierno de los Estados Unidos no escatiman ningún esfuerzo para justificar esos bombardeos e invasiones. Justificaciones que ya han sido desenmascaradas como burdas mentiras, como fueron las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía Saddam Hussein en Irak.

Varios funcionarios del más alto nivel del gobierno de Estados Unidos, entre los que se encuentran la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton, el senador John McCain y el propio presidente Barack Obama, han admitido que el llamado Estado Islámico (Isis o Daesh) fue creado por el gobierno estadounidense. Y los resultados están ahí, pues ha sido comprobado que esta organización terrorista ha estado trasladando el petróleo de Irak y Siria a Turquía, para ser vendido al más bajo costo a Estados Unidos y a muchos países europeos, lo cual ha llevado el precio del petróleo en el mercado internacional a los niveles más bajos.

Algunos analistas han señalado que los Estados Unidos pretenden crear un oleoducto desde el Golfo Pérsico hasta las aguas mediterráneas de Siria, lo cual convertiría a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en los dueños del petróleo del Medio Oriente.

Por esa razón su actual feroz lucha por el control de Siria y Yemen.

En Venezuela también los Estados Unidos han estado tratando de crear un estado de desestabilización que dé al traste con el gobierno de Nicolás Maduro. A tales fines, han auspiciado la guerra económica, el asesinato del diputado más joven de la historia de ese país, el bloqueo del libre tránsito mediante las llamadas guarimbas, el fraude electoral, y todo tipo de actividades conspirativas, con el solo objetivo de instalar allí un gobierno títere que le entregue nuevamente el petróleo que le fue arrebatado por el gobierno de Hugo Chávez.

Publicidad

Publicidad