Lunes, 12 de noviembre, 2018 | 6:19 pm

Esos celos… (neuróticos, manipuladores, delirantes)



Hay una frase por ahí que ha hecho mucho daño y que ya se ha asumido como algo normal: “si te cela es porque te quiere”.  Esto es una soberana mentira. Los celos son un certero detonante de violencia contra la mujer.

“Los celos son difíciles de controlar y pueden ser muy peligrosos.  Así, los celos masculinos son una de las principales causas, entre el 40 y el 80% según fuentes, del asesinato del cónyuge en la mayoría de las culturas” refiere José María Martínez Selva en su libro “Celos. Claves para comprenderlos y superarlos”.

En este libro el autor define los celos como “una compleja reacción negativa de un individuo ante la relación sexual o emocional ya sea real, imaginada o anticipada, de su pareja afectiva con otra persona.  Su esencia es el miedo a la infidelidad o a ser abandonado por el ser querido”.

Hay varios factores asociados a los celos, explica Martínez Selva: baja autoestima, exclusividad sexual, sensación de no ser suficientemente bueno para la persona amada.

Los celos patológicos son los que hacen sufrir al celoso y a su pareja en grado extremo y pueden, con gran facilidad a hacer insoportable y destruir una relación.  Estos celos patológicos se desencadenan por indicios tenues o inexistentes. De acuerdo con Martínez Selva, el conjunto de la patología de los celos se llama celotipia y en ella se puede distinguir entre el celoso neurótico, el celoso delirante y el celoso manipulador y posesivo.

De acuerdo con este autor, el celoso neurótico suele ser una persona insegura, tímida y dubitativa.  Rumia sus ideas y pensamientos a solas, monta las escenas de celos en privado, no quiere acudir con su pareja a actos sociales y, cuando lo hace, va con la cara hasta el suelo.  Da la impresión de tener poca confianza en si mismo, de valer poco y de considerarse inferior respeto a la pareja y a otros posibles competidores. Tiene ideas tipo “si conoce a otro mejor que yo me dejará”.

Los celos manipuladores son los celos agresivos, que destruyen a uno mismo y a los demás. En ellos se combina un exagerado sentimiento de propiedad con reacciones de coacción, control y violencia psicológica o física.  “Hacen la vida imposible a la persona amada, a la que pueden perjudicar gravemente. Nasa en su vida, por privado o poco importante que sea, le es ajeno al celoso, quien quiere influir en todo. En algunos casos termina con la agresión física y sus secuelas: lesiones severas, la muerte de la pareja y el suicidio del celoso.  Se corresponde con la idea de ´si no es para mí, no es para nadie´”.

Por último, Martínez Selva explica que los celos delirantes son la creencia firme en algo que no existe en absoluto. “La mente del celoso inventa algo que no es real, pero que éste tiene la certeza de que la infidelidad se ha producido o se está produciendo”.

Explica que los delirios de celos, también conocidos como celotipia mórbida o síndrome de Otelo son una variante del trastorno delirante.   En comparación con otros delirios, son relativamente raros “van acompañados de ir, depresión y conductas de vigilancia y control excesivos de la pareja”.

Publicidad