En la ruta






Estamos desde ayer transitando por una nueva ruta. A decir verdad, no sabemos a ciencia cierta adónde iremos a parar por este camino.

Se trata de una vía desconocida que, según sea la pericia o la torpeza de quienes llevan el timón en sus manos, nos llevará a la felicidad o a la hecatombe. Por ello todos, timoneles y pasajeros, tenemos una enorme responsabilidad común que debemos compartir.

No se trata de renunciar a nuestra diversidad de creencias, opiniones y convicciones. Por el contrario, la primera tarea que tenemos por delante es definir y defender nuestras ideas, sin dejar de respetar los puntos de vista de quienes nos adversan y sin olvidar, ni por un instante, que todos somos pasajeros de la misma excursión.

Y los mismos sinsabores que padezcamos los unos serán fuente de sufrimiento para los otros.

Podemos ser diferentes sin ser enemigos. Ser capaces de pensar en el país sin perjuicio de nuestros intereses particulares. Apostar a ser honestos sin que ello represente un esfuerzo insuperable. Eligiendo la mejor ruta posible para que todos lleguemos a la meta sanos y salvos.

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