Lunes, 12 de noviembre, 2018 | 3:55 pm

En el momento justo



A principios de este año hice cambios en mi vida. Tras un periodo previo intenso que me estaba pasando factura, me tomé unos instantes de reflexión para responder a una serie de preguntas: ¿cuáles eran mis prioridades?, ¿estaba satisfecha con la vida que llevaba?, ¿merecía la pena el esfuerzo realizado con los resultados logrados?, ¿qué quería?, ¿qué necesitaba?

or bastante tiempo me llegaron muchas señales de que debía detenerme y redireccionar mi vida, pero estaba tan enroscada en el día a día que las ignoraba. Voces amigas me alertaban de mi ritmo y yo solo les sonreía y seguía. Hasta que llegó el momento justo.

¿Cuál? Cuando tomé la decisión. Dejé las excusas a un lado, asumí (de verdad) que todo debe funcionar a mi alrededor aunque yo no esté, que delegar sin sentir culpa es posible, que si algo sale mal se puede arreglar y sobre todo… pensé en mí.

Casi finalizando el año les puedo decir que fue la mejor decisión que he tomado. Todo cambió, no solo yo. Mi salud nunca había estado tan saludable, el tiempo de calidad con mis seres queridos nunca había sido tanto y tan gratificante, las personas en quien delegué respondieron y superaron mis expectativas…

Y esos amagos de volver a mis malos hábitos los controlé con fuerza de voluntad, reeducándome, sin excusas y con verdaderos resultados.

La satisfacción de lograrlo me ha hecho profundamente feliz y se me nota hasta físicamente. Creo que cada persona pasa por esta transición en algún instante. Lo verdaderamente importante es no presionarse y no engañarse de que todo está bien, vivimos en constante evolución. Nadie lo puede hacer por ti, solo tú llegarás a esa intersección con dos caminos: sigo igual o cambio. Y en el momento justo tomarás la decisión.

Publicidad