Jueves, 15 de noviembre, 2018 | 6:42 pm

En busca de la excelencia



Cada vez que leo la parábola de los talentos siento que ese mensaje es para recordarnos que estamos aquí para ser agentes multiplicadores.

Cada uno hemos recibido un “kit” de habilidades y es nuestra responsabilidad descubrirlas y usarlas para el bien común, desarrollarnos nosotros y ser agentes de desarrollo para quienes nos rodean.

Sin embargo, muchas personas están concentradas en una sola cosa: sobrevivir. Toda su energía se concentra en como poder llegar al fin de mes y resolver su propia vida, desperdiciando así la gran oportunidad de recibir como recompensa la multiplicación de sus talentos como promete la Parábola.

Espero que estos tips puedan ayudarte a encontrar tu camino a la excelencia.

1. Reconoce quién eres y cuáles son tus fortalezas y debilidades

Posiblemente, al igual que a mí, te criaron enseñándote que eres hijo de Dios. Ese es tu Padre en lo espiritual y estas hecho a su imagen y semejanza. El es El creador, así que, por herencia, tu eres un creador. Todos tenemos la oportunidad de crear algo para el prójimo, para nuestra familia y para nosotros mismos. Estoy completamente convencido de que estamos llamados a dejar huella, a impactar nuestro mundo a través de alguna organización social, religiosa, deportiva, o profesional.

Creo fervientemente que cada uno puede encontrar una plataforma a través de la cual dejar una huella positiva en su generación. No todos tenemos la oportunidad de cambiar el mundo pero todos podemos aportar positivamante a nuestro entorno.

Posiblemente no eres consciente de esto porque la sociedad esta diseñada para realzar las limitaciones y debilidades de los Seres Humanos en lugar de sus fortalezas. Explora tu vida, lo que has hecho bien, tus éxitos pasados, lo que puedes hacer bien aún con poca preparación, por lo que eres conocido y, seguramente encontrarás para lo que eres bueno.

Construye desde ahí. Pregúntate como puedes usar esa habilidad para ayudar, para servir, para agregar valor a lo que haces. Cuando lo encuentres ya estás en camino.

2. Definir tu visión

Pregúntate porqué quieres ser recordado. Tu Visión es tu Trayectoria, en quien te quieres convertir, quien quieres ser al final del camino.

Este no es un trabajo de un día, mas bien uno pasa gran parte de su vida adulta afinándola y aclarándola.

Muchos de nosotros tenemos objetivos y metas y los confundimos con una Visión. Las metas son logros que quieres alcanzar, puntos de referencia en el camino.

La Visión es el camino que vas a recorrer mientras vives. A la Visión no se llega, hacia la Visión se transita.

Solo empiezas a moverte hacia la excelencia cuando tienes una idea de a donde vas con tu vida.

3. Definir un plan de acción – Desarrollo personal y Desarrollo profesional

Donde estás y por donde puedes comenzar. Con cuales recursos cuentas, cuales relaciones pueden aprovecharse, coyunturas y oportunidades.

El plan de acción debe incluir el desarrollo personal. La clave es convertirte en la persona que es capaz de llevar a cabo esa Visión. No hay excelencia sin desarrollo personal.

El desarrollo personal incluye lo profesional, las relaciones personales y la inteligencia emocional. Esto es, la habilidad de responder positivamente a las situaciones imprevistas que la vida te presentará.

Aquí se pierde la mayoría. En los obstáculos que están supuestos a ser escaleras o puntos de apoyo para el próximo nivel pero que, una mente no entrenada, con bajo coeficiente emocional, procesa como fracaso o señal de que lo que se persigue es imposible o no vale la pena.

Por otro lado, tu felicidad y sentimiento de logro van a depender mucho de la calidad de tus relaciones: profesionales, sociales y familiares. Como dije al principio: estamos llamados a dejar nuestro mundo mejor que como lo encontramos. Si tu crecimiento te convierte en una persona solitaria y amargada perdiste de vista la razón por la cual debías desarrollarte.

4. Empieza a moverte

Un viaje de 5,000 leguas comienza por el primer paso. El futuro es solo una guía de a donde vamos, un punto de referencia. El pasado sirve de punto de apoyo, fuente de experiencia. Solo el día de hoy, el ahora, tiene capacidad de impactar tu vida.

Debes empezar cada día preguntándote que vas a hacer hoy para acercarte a la vida que quieres vivir. Recuerda las palabras de Einstein:

“El tiempo es la sustancia de la que está hecha la vida

Publicidad