Emprendedora cuenta amarga experiencia la llevó a dulce vida

Tras superar crítico estado de salud se convirtió en exitosa repostera del Polígono Central

Franklin Puello, Deyanirys Rodríguez, Yanet Féliz y Hillman Pimentel.
Franklin Puello, Deyanirys Rodríguez, Yanet Féliz y Hillman Pimentel.


Santo Domingo.-Estando de novia y en aprestos de boda con su hoy esposo, a Deyanirys Rodríguez de Ubiera la vida le hizo una “amarga jugada”, que con el tiempo convirtió en un “dulce”, “modus vivendi”.

La hoy emprendedora y propietaria de la pastelería Lemon Sugar en 1996 sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) una noche, mientras dormía, que la despertó de repente, enseguida se desmayó y notó el cambio en sus extremidades izquierdas. Ese revés en la salud la postró un mes en cama y luego la llevó a usar una silla de ruedas.

Para ese entonces, con apenas 23 años, la recién graduada de Mercadeo de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña solo recuerda que ese día trabajó con mucho estrés, una de las razones que hoy día dan origen a ese tipo de afección en las personas.

Sin embargo, el médico posteriormente descubrió que su caso era congénito y que otros mueren de viejos con esa malformación.

Cuando afloró su caso, le surgió un sangrado en la cabeza, perdió la movilidad del brazo izquierdo y llamó a su papá, quien al instante le dio una aspirina que expulsó enseguida.

Deyanirys Rodríguez,

Deyanirys Rodríguez,

“Me llevaron a una pequeña clínica y quien me atendió nos alertó de que era un ACV y que había que ingresarme a un centro especializado”, así lo hicieron, comentó Deyanirys, quien le sonríe a la vida y no se dejó arruinar.

Apoyo Vs. tratamiento

A raíz de su situación contó con el apoyo de su familia y su entonces novio, el abogado Juan Manuel Ubiera, con quien en 1998 se casó y formó una linda familia, en la procreó sus dos hijos Juan Sebastián y Juan Ernesto, de 16 y 14 años.

Ellos son su fuente de vida e inspiración. “Imagínense, ese problema de salud cambió mi vida, no podía trabajar, manejar, ni hacer nada, el estar en cama fue horrible”, recordó Deyanirys.

Remembró que recibió atenciones con el doctor Alejandro Lozada, que la puso en contacto con unos cubanos quienes buscaban poner en conocimiento el tratamiento Gamma Knife, que por primera vez se aplicó en el país, y destruye el hematoma, pero sin descartar que repita.

Narra que cuando se paraba caía, recibió terapias y su familia la apoyó por completo.

Después de superar el trauma, a los dos años se casó y en 2000, en un embarazo de alto riesgo, tuvo su primer hijo. Debido a los tratamientos que había recibido convulsionaba con frecuencia.

Inspiración-trabas

Nada de esto la amilanó. Durante su niñez ayudaba a sus padres, veganos que se establecieron en Los Mina y el ensanche Ozama, con una peluquería y que aún regentan y se fue a depilar y “alinear cejas”, una moda reciente en ese tiempo.

“Por asuntos de limitación no me daban trabajo”, contó Deyanirys, que se sentía excluida, aunque luego logró reinsertarse en el Indotel en el área de radiofrecuencia por tres años.

Después creaba prendas, hacía exposiciones y luego, ante la falta ingresos, se asoció con una amiga en Lemon Sugar, la que decidió abandonarla; pero Deyaniris inspirada, en sus tiempos de ocio, con Eugenia Rojo había aprendido a elaborar pasteles y cocinar.

“Ya en mi casa hacía eso por “hobby”, e intenté vender. Cuando mi socia me dijo que no quería seguir, llamé a mi esposo y le informé que había tomado la determinación de seguir, y él me apoyó”, contó la exitosa profesional que cumplirá cinco años siendo económicamente independiente, e insta a quienes pasen por situaciones difíciles a no dejarse apalastrar.

Familia

Es la tercera de un matrimonio vegano de cuatro hijos; nacida y criada en Los Mina y el ensanche Ozama del hoy Santo Domingo Este, justo en esa zona, en el Politécnico Virgen de La Altagracia, realizó el bachillerato en ciencias secretariales.

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