El santuario que catapultó a Odebrecht



La Comisión Presidencial de Notables, creada mediante decreto número 6-17 por el Poder Ejecutivo, acusó un vicio de origen, desde su composición e integración de una parte de sus miembros y porque su creación viola la institucionalidad del país.

En ella hubo miembros que fueron juez y parte.

Hemos insistido, junto a importantes sectores de la vida nacional que el Poder Ejecutivo designe un fiscal independiente que realice una amplia y exhaustiva investigación, cuyos resultados sean creíbles, y tengan crédito no solo para la opinión pública nacional, el pueblo dominicano y la justicia misma, sino también para la opinión pública y la justicia internacional, que ha puesto sus ojos y oídos, y que ha dado seguimiento a este mega entramado mafioso donde participaron 12 países, incluyendo el nuestro, en el voluminoso y fraudulento expediente de la multinacional Odebrecht, que envuelve miles de millones de dólares en sobornos, sobrevaluación y financiamiento de campañas electorales.

El propósito del presidente de la República, al erigir la comisión de notables, era sentar la base de sustentación, apoyo y legitimidad sobre lo que él considera es su mayor dolor de cabeza y su talón Aquiles en su gestión gubernamental, la cuestionada obra Punta Catalina.

Está claro que el presidente Medina ya entienda que el país no está postrado a sus pies, ni es genuflexo a sus caprichos, instintos y ansias desmedidas de megalomanía por el control absoluto del poder político.

Ahora bien, según la comisión presidencial, el periodo de gobierno de 2012 – 2015 está en el limbo, queda desierto, pues esta libera y exonera de todo ilícito penal, soborno y sobrevaluación a los ejecutivos de Odebrecht, funcionarios y legisladores de dicho periodo.

Uno se pregunta porqué dicha comisión no procesó los informes llegados desde la justicia brasileña y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Son esas instituciones internacionales las que han suministrado esas informaciones privilegiadas auténticas y originales que dieron Marcelo Odebrecht, Joao Santana, Mónica Moura y otros importantes ejecutivos de dicha multinacional versus la carencia total de investigación objetiva y veraz de la Procuraduría General de la República.

Como el Gobierno ha estado bajo fuego cruzado, trazó un plan orquestado por sus estrategas, el presidente de la República y sus francotiradores, designando como puntal de ese plan la comisión presidencial, y esta “le tira la toalla” que esperaba el gobierno para librarse de las denuncias de sobornos y sobrevaluaciones.

Hoy día los funcionarios y voceros de ese periodo gubernamental (2012-2015) están tranquilos, gozosos y haciendo fiestas, incluyendo los congresistas que aprobaron contratos millonarios para la construcción de las plantas gemelas de Punta Catalina.

Momentáneamente ahí ha estado el virtual éxito del presidente Medina, el lograr que la comisión descartara y exonerara de ilícitos penales a todo el que estuviera envuelto en la adjudicación, asignación y contratación de su emblemática, paradigmática y faraónica obra denominada Punta Catalina.

A decir verdad, el rol desempeñado por el Procurador General de la República en el caso Punta Catalina ha sido ridículo, vergonzoso y sin la consistencia, coherencia, transparencia, responsabilidad y voluntad política que requiere este tipo de caso.

Me da la razón el planteamiento que hago al jefe del Ministerio Público sobre lo expresado por la magistrada Mirian Germán, en su voto razonado y disidente en la audiencia de la segunda sala penal de la Suprema Corte de Justicia, al conocer la medida de coerción de los encartados por el escándalo de Odebrecht, al hacer con la responsabilidad que le caracteriza el siguiente razonamiento jurídico:

“Sucede que la mayor parte de las pruebas que dice tener el Ministerio Público son fruto de delaciones premiadas que han vertido en Brasil, pero una por una, no contienen afirmaciones tajantes y precisas sobre actividades de los imputados. Abunda en el “yo creo, me parece y en algunos aspectos una tajante negativa”.

*Por  Eléxido Paula

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