El nuevo “callo” del TSE

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El anterior Tribunal Superior Electoral debió gastar un mar de tintas y toneladas de papel en los líos del Partido Revolucionario Dominicano, sin que se pudiera evitar su división.

Esas disputas fueron, poco a poco, desgastando a ese organismo hasta terminar siendo aborrecido por una facción del PRD y del PRM, con dirigentes que hasta prometían inmolarse si se confirmaba cualquiera de esos jueces.

El Tribunal actual, a la semana empezó a sentir una callosidad en los pies que ha ido creciendo, pero con otro color.

La arenilla que ya va por piedra con vocación de convertirse en peñón en el zapato es el Partido Reformista Social Cristiano, organización acostumbrada por años al manejo licencioso y de camarilla.

Esa tradición reformista es de cuando el actual presidente del PRSC era apenas un niño, lo único que ahora hay instancias que antes no existían y ya no se resuelven las cosas en la casa número 25.

Desde la composición anterior, los fallos de una u otra manera han dejado mal parada a la facción de Federico Antún Batlle, quien pudiera verse tentado a pensar, como lo hicieron los ahora perremeístas, que las decisiones judiciales hay que repartirlas como si fueran gajos de naranjas.

El Tribunal Superior Electoral es un órgano jurisdiccional que trata asuntos políticos, por eso hay que dotarse de buenos abogados, además de los buenos políticos.

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