El mala paga en los condominios



Cuando una persona decide vivir en un residencial o condominio debe comprender que existen unos compromisos de energía eléctrica, pago del personal, basura, vigilancia, pintura, escaleras u otros gastos adicionales de mantenimiento a la planta eléctrica, cisterna, edificio, etc.

Sin embargo, el mala paga es un personaje que cualquiera que lo observa cree que es la persona más honrada y que cumple con todas sus obligaciones e incluso siempre está pendiente a las faltas de los otros, para quejarse.

Entiende ese personaje hombre o mujer, que los demás integrantes de esa comunidad son sus súbditos y servidores y que son ellos y ellas, los que deben cumplir con sus obligaciones, pero él o ella no. E incluso, esa persona dice ser cristiana, visita la iglesia, comparte con sus compañeros y compañeras de trabajo con mucha cordialidad y todo esto lo exhibe en el condominio en donde vive.

El día de la reunión con compañeros de trabajo en su apartamento, toma los parqueos de los residentes y ni siquiera pide permiso y mucho menos se excusa ante sus propietarios y propietarias.

Que si es exigente? sobremanera. Los demás condóminos le huyen, lo evaden; no por miedo sino por ira e irrespeto a los demás.

El mala paga entiende que vive en un lugar solo para ella y él, y que los demás son sus servidores.

El otro día en horas de la madrugada, caminaba con una amiga y me dijo que una funcionaria de la Defensoría del Pueblo tiene años que no paga la cuota de mantenimiento en su condominio. Me pregunto, cómo una funcionaria de una categoría de esta, ocupa una posición en el Estado. Hay de todo en la viña del señor, diría un asiduo visitante de la iglesia.

El o la mala paga, si usted lo observa como lo he hecho desde hace varios años, aparenta todo lo contrario a lo que ocurre en su condominio. Regularmente es cortés, amable y preguntón. Protesta por todo lo que se hace y no se hace. Esta vigilante de los gastos y el comportamiento del personal. Los llama a la atención y hace observaciones sobre su trabajo. Pero por Dios, en qué planeta es que estamos!

Espero que este no sea su caso y si lo es, cambie de actitud e inmediatamente diga cumplo con mi deber y luchare para que los demás hagan lo mismo para el bienestar y una mayor seguridad de todos y todas.

El convivir es difícil, pero no compartir es peor. Cumpla usted, que yo haré lo mismo desde ahora y promoveré entre mis vecinos lo importante que es tener un condominio sin deudas y armonioso entre las personas habitadas.

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