Lunes, 24 de septiembre, 2018 | 1:38 pm

El Gobierno y su delirio de grandeza



Hace poco comenzaron a cercar el estacionamiento del Parque del Este, en Santo Domingo Este; un área de 8 mil metros cuadrados, con capacidad para 2 mil vehículos.

Los primeros días hubo mucha confusión sobre qué se iba a hacer ahí, nadie sabía nada, ni vecinos del entorno ni regidores del municipio.

Un día pusieron letreros de Obras Públicas y la Constructora Estrella. Al profundizar, se descubre lo que se estaba construyendo: una inmensa terminal de autobuses, con la finalidad de trasladar todas las paradas de guaguas de los pueblos del este, que implican más de 30 sindicatos y miles de autobuses.

Los trabajos se iniciaron con un malicioso silencio. En un país donde hasta para construir una letrina el Presidente da el primer picazo, no pasó por ahí el “benefactor” ni ninguno de sus santos.

El rechazo de la población no se hizo esperar. Pues se mutilaría la principal área recreativa, deportiva y cultural del municipio, además del impacto al medio ambiente y la consecuente arrabalización del entorno.

Más grave aun: al no contar esta zona con planta de tratamiento de aguas residuales, todas las descargas de los inodoros y residuos de lubricantes terminarían en los ríos subterráneos de los cuales se abastecen las comunidades. Una obra de esa magnitud, al lado del Parque Nacional Los Tres Ojos, convertiría ese patrimonio ecológico de los dominicanos en una inmensa cloaca.

¡Lo mucho hasta Dios lo ve! Un tribunal ordenó el cese inmediato de los trabajos, hasta tanto Obras Públicas muestre los permisos ambientales y de uso de suelo, y se termine de conocer una acción de amparo colectivo que busca parar definitivamente esa aberración.

Hay funcionarios que se sienten por encima de las leyes y la Constitución, por encima del bien y el mal. Pero se les olvida que hay un pueblo que con cada uno de sus atropellos va despertando.

La suspensión de trabajos fruto de esa acción de amparo es una victoria del interés colectivo sobre la ambición de unos pocos. Es una muestra de que el pueblo, cuando se une, es invencible.
¡Seguimos la lucha!

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