Sábado, 18 de agosto, 2018 | 8:04 am

El diabético, mediación y conflicto



En esta semana en Conflictos y Mediaciones les contare o más bien narraré la historia de una joven profesional casada con otro joven, diabético y padre de dos hermosas niñas. Tomador de alcohol, vino y violento.

Explico en la admisión del caso a mediación, que tienen más de un año de separación dentro de la casa en la que viven alquilados, ambos duermen en habitaciones separadas. Sin embargo, cuando el joven alcoholizado llega en horas de las madrugadas o al otro día, irrumpe su puerta violentamente, despiertas a las niñas y comienza los nervios y lloros por la situación de amenazas y forcejeo delante de las hijas.

Conto que una de las hijas, fue producto de un embarazo en un proceso aun estando parida de la primera. Para ella fue una noticia impresionante, nunca pensó que a pesar de tomar pastillas para evitar el embarazo ocurriera todo lo contrario.

Dijo que en ese proceso pasaron ideas tanto por su médico como por ella, evitar el nacimiento de su criatura, claro en un primer momento. No era idea pensada ni acabada. Fue traumático y a la vez para el matrimonio motivo de conflictos.

Unos conflictos que la joven describe a su entender, proceden de la enfermedad, la diabetes, en un joven apenas de 33 años y lo que implica para el mismo como hombre.

Entiende que la enfermedad causa trastornos a las personas que la padece, sin embargo, no existe de parte del hospital o clínica, un seguimiento sicológico a la persona afectada.

Narro las vicisitudes de la joven, con el objeto de ofrecer a las personas lectora de Conflictos y Mediaciones vivencias que producen efectos no solo a la persona que la cuenta, sino a la que escucha con atención el conflicto.

En el caso citado, tenía todo los temas para mediar, pero entendí que era procedente remitirla al ministerio publico para que la escuchara y procediera a citar al joven; que con su enfermedad y temperamento estaba provocando lecciones drásticas a sus hijas y a la madre.

En el caso que les cuento, tenía temas por doquier, el matrimonio (divorcio), alimentos, guarda, visitas y alquiler u otros; temas que a nuestra consideración, son considerados vitales para un sano crecimiento y desarrollo de las personas menores de edad.

La joven evidencia de esta historia, logro ir a la universidad e investirse de profesional y a la vez, emplearse para aportar a los gastos de la casa en compañía del padre de sus hijas.

Se puede entonces entender o imaginar, que profesionalizarse fue su error y que su superación ocasiono entre ellos la conflictividad contada. Cuando debería ser todo lo contrario, un paso como apoyo a sus hijas y a ellos como adultos.

Algo que recuerdo y no quiero pasar por alto, es la familia, quienes en ese caso hicieron caso omiso a lo vivido por esta joven, dejando que ella cargara con su problema que también es de ellos y ellas (madre, padre y hermanos).

Alexis Rafael Peña.

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