El cristal de oposición



En el país existe una costumbre fácil para la oposición. Ocurre que desde este lugar solo se asume el criterio de cuestionar y criticar al Gobierno, muy alejado del criterio constructivo de aportar con propuestas creíbles.

Se quiere fortalecer la presencia de la mujer en los estamentos del Estado solo cuando no se detenta el poder.

Se quiere mayor participación de la juventud en los partidos, pero ese discurso se asimila muy bonito y siempre politiquero, porque en los partidos hay enquistada una clase de dirigentes que no permite el relevo, ni en los cargos ni en las ideas. Igual ocurre desde el Gobierno.

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