Martes, 14 de agosto, 2018 | 1:30 am

Educa, hasta luego



El pasado 24 de abril, fecha de histórica trascendencia para nuestro país, se llevó a cabo la asamblea general ordinaria de socios de Acción Empresarial por la Educación (Educa), con la cual concluyó el período 2016-2018, para cuya Junta Directiva fui escogido como presidente, a unanimidad y sin proponérmelo, luego de dos décadas de colaboración con la entidad, tanto desde el Grupo Popular, como desde mi modesta condición de ciudadano preocupado por la conquista de una educación de calidad en todos los niveles de escolaridad y académicos, como en todos los estratos sociales del país.

Un valioso grupo de empresarios, profesionales y ciudadanos comprometidos en contribuir, de manera desinteresada, al desarrollo de la educación en nuestro país, me acompañó, para mayor honra. Resalto, con orgullo, la inmensa valía del personal técnico y administrativo de Educa, entregado en cuerpo y alma a echar luz sobre la inmensa y sinuosa tarea de trazar políticas públicas y de lograr alianzas público-privadas fructíferas en materia educativa.

Durante el pasado período, y desde la gestión anterior de la empresaria Elena Viyella de Paliza, Educa fortaleció significativamente su posicionamiento como referente y portavoz empresarial, tanto en el ámbito nacional como en el exterior, así como también el de ente moderador, con posiciones firmes y sensatas, en defensa de los mejores intereses de la educación, frente a los conflictos que se interponen, y lo seguirán haciendo, en el camino sin retorno de la transformación del sistema educativo nacional, luego de la conquista, por la sociedad, del 4% PIB para destinarlo a la educación preuniversitaria y de una voluntad de Estado decidida a respetarla.

Además, los estudios técnicos e investigaciones, los congresos Aprendo, publicaciones y talleres didácticos invistieron a Educa de un prestigio y un criterio de autoridad celebrados por toda la opinión pública, el empresariado consciente, el Gobierno y la mayoría de los actores del sistema educativo, a excepción, tal vez, de quienes inveteradamente han lastrado las debilidades de la institucionalidad democrática y de la administración pública, para sostener la mediocridad, el oportunismo, la injerencia político-partidaria y el clientelismo, a veces bajo el disfraz gremialistas, como estamentos deleznables del sistema educativo dominicano.

Las posturas verticales de Educa con respecto a la prudencia y eficacia en el gasto presupuestario, una mayor calidad de los aprendizajes, una educación técnica orientada a satisfacer la demanda del mercado laboral y la infraestructura socio-económica del país, el cumplimiento de los compromisos contraídos en el Pacto Nacional por la Reforma Educativa y la puesta en vigor de los aspectos fundamentales del currículo escolar por competencias, la formación docente, como la designación, también por competencias, de los mejores recursos humanos para dirigir los trabajos de los organismos distritales y regionales del Minerd, además de sus reclamos por una mayor atención del Estado a la educación en primera infancia y su decisiva participación en comisiones, mesas técnicas de trabajo y proyectos de políticas públicas en materia educativa son, entre otros, atributos de Educa que, como dominicano y como individuo esperanzado en el progreso educativo del país, espero se fortalezcan en los años venideros de su vida institucional.

Expreso mi gratitud al Ministerio de Educación, en la persona de su titular arquitecto Andrés Navarro, y de sus colaboradores, por tomar en cuenta a Educa en varias de sus decisiones y políticas ministeriales más relevantes, así como por considerarla un actor importante para aportar al debate y a las mejores soluciones en materia de políticas educativas que beneficien a los docentes, los estudiantes y al país.

Auguro el mayor de los éxitos a la nueva Junta Directiva 2018-2020. Educa, hasta luego.

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