Martes, 11 de diciembre, 2018 | 11:12 pm

Dos muertos y dos heridos dejó ataque policial contra iglesia de Nicaragua

La gente exige la liberación de estudiantes que se habían refugiado en la iglesia Jesús de la Divina Misericordia en medio de una andanada de ataques armados, durante una protesta cerca de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. AP
La gente exige la liberación de estudiantes que se habían refugiado en la iglesia Jesús de la Divina Misericordia en medio de una andanada de ataques armados, durante una protesta cerca de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. AP


Managua.– Al menos dos muertos y dos heridos dejó hoy un ataque armado perpetrado por un grupo de policías contra estudiantes universitarios que estaban refugiados en una iglesia de Managua, informó el cardenal nicaragüense Leopoldo José Brenes.

“Desgraciadamente dos jóvenes, hoy por la mañana, perdieron la vida; otros dos fueron heridos”, dijo Brenes, también arzobispo de Managua, en rueda de prensa.

“Para nosotros (como Iglesia Católica) es lamentable y hemos dicho en muchas ocasiones- ni un muerto más”, agregó Brenes, en referencia a la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua, la más sangrienta desde la década de 1980, y que se ha cobrado al menos 351 vidas desde el pasado 18 de abril.

El grupo se había refugiado en la parroquia de la Divina Misericordia, que linda con la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en la que los alumnos se habían atrincherado desde comienzos de mayo.

La universidad se había convertido en uno de los centros neurálgicos de la revuelta popular contra el presidente Daniel Ortega y, por eso, fue ayer el objetivo de grupos paramilitares y parapoliciales que la asaltaron a sangre y fuego en un combate desigual, en el que al menos dos alumnos murieron.

“La noche de hoy fue horrible, como una película de terror”, explica una estudiante que se identifica como Valeria y que ayer se convirtió en la voz de la tragedia estudiantil. Parapetada tras una barricada, envió por redes sociales un mensaje desesperado de socorro y se despidió de su madre convencida de que iba a morir asesinada por los paramilitares.

Esos grupos, siempre encapuchados, sitiaban por la mañana la parroquia agujereada por los disparos a la espera de que llegara una comitiva de la Iglesia, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes, para sacar a los estudiantes asediados.

En un segundo círculo y en total coordinación con ellos, efectivos de la Policía Nacional de Nicaragua custodiaban los accesos al templo fuertemente armados y evitaban que ningún vehículo o peatón se acercara a la zona, según pudo constatar Efe.

Valeria relata todavía entre lágrimas- “Sólo mirábamos cómo venían las (bombas) ‘trazadoras’, los (fusiles de precisión) ‘dragunov’ y las AK-47″. “Nosotros miramos a los paramilitares y los tuvimos a unos 20 pasos, no eran nicaragüenses, ellos eran cubanos, nosotros los vimos y los escuchamos hablar”, asegura.

Poco antes, Valeria había entrado a la Catedral en uno de los dos autobuses llenos de estudiantes que entraron al recinto sagrado de un templo construido a principios de los años 90.

Hasta allí, habían llegado escoltados por camionetas de la Iglesia católica identificadas con la bandera blanca y amarilla del Vaticano y de la Cruz Roja, que no se separaron de los dos autobuses en ningún momento.