Sábado, 19 de mayo, 2018 | 3:00 pm

Difícil distinguir, si estamos ante la izquierda radical o la derecha conservadora



Porque: “…Predicando la verdad, para tener
Tiempo de meditar sobre la mentira”
Por: Rafael R. Ramírez Ferreira.

Si cometieres alguna acción vergonzosa,
No creas que ella pueda quedar
Absolutamente ignorada. Porque
Aunque pudieras ocultarla
De los demás, siempre la conocerás
Tú mismo.
Sócrates.

Gracias a los franceses hemos heredado que, a la izquierda se colocan los radicales y a la derecha los conservadores. Así se ha manejado el mundo en la política y en la sociedad pero, qué sucede cuando los primeros dejan de serlo, cansados de ver cómo viven y hacen los segundos, en tanto estos últimos, tratan de inclinarse hacia la izquierda, en busca de cierto equilibrio entre radical y conservador pero, conservando su primacía conservacionista. Sin olvidar que estos últimos, hasta décadas pasadas, eran los protagonistas de las grandes dictaduras e imperios de inmoralidad al ejercer el gobernar.

Hoy es harto difícil el diferenciar una dictadura de derecha o izquierda. Estos despotricaban en contra de las dictaduras y su turbio manejo de las elecciones, que para ellos siempre fueron fraudulentas. Y vaya usted a ver qué paradoja retórica, lo que ayer era una burla, un engaño arrastrado muchas veces por las botas, hoy son concepciones inmaculadas, no para utilizar a las masas como balas de cañón, sino, como fábricas de votos. Quizás deberíamos profundizar más, en si la izquierda se convirtió en derecha o, solo fue una posición engañosa para enquistarse en el poder.

Lo anterior ha sido como una plaga, principalmente en Latino América, que hace unas décadas se vio colmada por dictadores, productos de golpes de estado y que hoy, la famosa izquierda “revolucionaria”, leída e intelectual, ha cambiado por el clientelismo político, al cual han llamado democracia, pero que en sí, es la misma dictadura derechista, aunque con menos sangre, claro está, “visible”, porque los que han caído y caen, producto de la desintegración institucional y de la familia, como consecuencia del dominio de una claque, que más bien parece una dinastía; han sido más, mucho más, que las

“desapariciones” en las tiranías que “ellos” despotricaban y que usaron como trampolín para llegar al poder, sin ánimo manifiesto de bajar del mismo. Podríamos decir, que hemos elegido democráticamente a nuestros dictadores.
Comprendo, plenamente, que es más fácil criticar que hacer y, en medio de tantos intereses y de escuchar a tantos “analistas” de noticias, publicadas en los diarios, fácilmente se puede uno subir a ese tren perverso de intereses, abrumado ante tantas cosas que producen sobrecalentamientos y pensamientos absurdos, que no nos permiten ver otra cosa que aquella que les conviene a otros y más, si son políticos o faranduleros de la política.

Porque no todo está bien pero, no todo está mal, aún y sean los propios gobernantes quienes se empeñen en que ésta sea la percepción, por ser presos de sus propios miedos, indelicadezas y temores para aplicar las leyes. Lo que me trae a la memoria, lo dicho por Rousseau en su“Emilio”: “Lectores vulgares, disculpen mis paradojas. Es necesario hacerlas cuando se reflexiona. Y yo prefiero ser un hombre de paradojas, que un hombre de prejuicios”. A pesar, de que muchas veces no comprenda, cuando lo paradójico es real o lo real sea paradójico. Así de simple ¡Sí señor!

Rafael Ramírez Ferreira

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