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Dictan 15 años prisión contra tres expolicías ultimar tres jóvenes en María Auxiliadora

Santo Domingo.– Los jueces del Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenaron a 15 años de prisión a tres exagentes de la Policía Nacional, hallados culpables de la acusación que la Fiscalía presentó en su contra por el homicidio de los jóvenes Edward Villar Matos (Bebo), Rafael Hernández Ortiz y Wellintong Feliz Genao (Guelón), a quienes le propinaron múltiples disparos con sus armas de reglamento.

El tribunal compuestos por los jueces Arlin Ventura, Milagros Ramírez y Edward Abreu ordenó que los acusados Mario Beriguete Montero, Máximo Cruz Ruiz y Joselin Montero Montero, cumplan cada uno la pena de 15 años de cárcel en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres.

El Ministerio Público, representado en audiencia por los procuradores fiscales litigantes Mereline Tejera y Johnny Núñez, otorgó al caso la calificación jurídica de asociación de malhechores y homicidio voluntario, delitos previstos y sancionados en los artículos 265, 266, 295 y 304 párrafo II del Código Penal Dominicano.

El expediente indica que en la madrugada del 17 de agosto 2014, mientras los acusados, junto al raso Julio Montero Montero, patrullaban por la calle Juana Saltitopa del sector Villa María fueron abordados por unas mujeres, quienes le indicaron que habían sido asaltadas por varios sujetos que se desplazaban a bordo de tres motocicletas.

“Luego, la patrulla dio persecución a las víctimas, alcanzándoles en la intersección de las calles Samaná y María Auxiliadora, donde según la versión policial los jóvenes emprendieron a tiros contra sus miembros, resultando herido el agente Julio Montero Montero. Acto seguido, los acusados ejecutaron a las tres víctimas, disparándoles en la cabeza”, expusieron los fiscales.

El escrito de acusación detalla que los occisos se encontraban en posición de sumisión cuando recibieron los disparos, sus cuerpos presentaron heridas causadas de espaldas y todas las heridas mortales en la cabeza.

En la escena del crimen fueron levantados 14 casquillos de balas, de los cuales 11 coinciden con las armas de reglamento que portaban los acusados.

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