“Día por día”

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero


Ante el huracán Felucho, que debió haber sido más temporáneo y no tan artero, repito: en los círculos socio-económicos más poderosos e influyentes saben perfectamente cuáles políticos y empresarios son los más corruptos, cuáles están lesionados moderadamente o son “pendejos” honestos.

Sobornar para facilitar negocios raras veces es visto como corrupción y en licitaciones y concursos dizque es común que los participantes compitan también en el porcentaje del “engrase” ilegal. Jefe de compras es un puestazo.

Quienes se enriquecen inmoralmente son casi todos conocidos por el público, por sus desfachatadas ostentaciones e inexplicables cambios de vida.

El problema pues no es judicial ni legal, sino de moral social, pues ningún corrupto necesita esconder las plumas del pato robado sino invitar al vecino al sancocho.

Cualquier fiscal cojonudo auxiliado por la DGII podría ser heroico. Dicen frecuentemente: “no hay políticos presos”. Tampoco grandes empresarios, con pocas excepciones. Ni los botan de clubes ni les hacen el fo.

La cara más fea de la corrupción es nuestra indolencia e hipocresía colectivas. ¡Abrenuncio, Felucho!

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