“Día por día”



Una mescolanza de agrupaciones cívicas, desde “uasdianas”, ecologistas y religiosas hasta financiadas desde fuera o con ideología caduca, convoca a una “Marcha del Fin de la Impunidad”, para el domingo 22, en demanda de una investigación judicial de los sobornos de Odebrecht en República Dominicana.

Según la prensa estadounidense, US$92 millones fueron pagados por Odebrecht en Santo Domingo para sobornar funcionarios de este y los dos anteriores gobiernos.

Funcionarios subalternos de los presidentes Mejía, Fernández y Medina tendrían que explicar en los tribunales su versión de los hechos.

Es interesante la idea de una ola de indignación popular como precursora de una revolución moral que obligue a una catarsis judicial como purgante social contra la corrupción.

Pero, ¿apoyan realmente los políticos que aspiran montarse en esa ola que haya investigaciones que podrían embarrarlos?

La tragedia dominicana es que los líderes de la nueva generación que exige el fin de la corrupción son una minoría sin mucha base de sustentación ni aliados mayores. Pero grandes proyectos comienzan como un sueño. ¡Venga marcha!

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