Debemos ser juiciosos



La pasada semana reflexioné sobre el comportamiento que con más frecuencia estamos adoptando los comunicadores sociales en los medios de comunicación con el ánimo de captar la atención y simpatía del público.

Cada día más sensacionalismo e irresponsabilidad en la presentación de las informaciones.

Todo por obtener audiencia.

El paso de la tormenta Irma fue otra oportunidad para los irreverentes. Tanto en la cobertura del paso del huracán por la República Dominicana como en la Florida vimos en televisión como los reporteros expusieron sus vidas ante las inclemencias del clima para lucir más atrevidos ante las cámaras.

Si bien algunos de los reporteros masculinos de las cadenas norteamericanas osaron estar medianamente expuestos al viento y las lluvias, estuvieron en balcones de más de cuatro pisos de altura en los lugares más peligrosos; sin embargo las cadenas hispanas no tomaron ninguna medida de precaución para sus equipos de trabajo.

Se habla de que el periodismo es la profesión de más riesgos después de la milicia, pero exponerse sin una verdadera necesidad es un acto de irresponsabilidad y una provocación para el televidente.

Como bien dijeron reporteros norteamericanos desde sus áreas protegidas: “nadie está supuesto a estar afuera”. Sin embargo, cuando la gente ve a los reporteros en medio del agua el mensaje es claro: “si los reporteros están afuera, cualquiera puede”.

En consecuencia, hay videos de saqueos a negocios.

Muchos “comunicadores” más que informando están contribuyendo a generar una nueva sociedad de caos e imprudencia.

Los encargados de supervisar y corregir están más interesados en las papeletas que se puedan generar. El querer lucir como súper héroe debe hacerse para la reconstrucción, pero muchos “fantasmosos” no saben ayudar.

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