Viernes, 19 de octubre, 2018 | 4:45 am

De las malhadadas posiciones de principios al escaso desarrollo y al infantilismo político



La “necesidad” de sustentar sus “posiciones de principios y de dignidad” y el “atropello” que “sintió” el señor Miguel Mejía al ser “excluido” de la decisión del Gobierno de establecer relaciones diplomáticas y comerciales del Estado dominicano con el de China Popular, constituyen un reflejo auténtico de escaso desarrollo político e infantilismo izquierdista determinado por una suerte de analfabetismo funcional de ese dirigente en materia de geopolítica.

En su condición de Ministro de Integración Regional, el señor “alias Miguelón” se sintió  “baipaseado”, es decir, “ignorado” por el Presidente Medina, “razón” por la cual, ante tal “atropello” y para sustentar su “posición de principios”, reaccionó públicamente iracundo, cuestionando no la acción en sí del gobierno al cual sirve como aliado político sino criticándole acremente que lo dejaran afuera. Incluso anunció la inmediata convocatoria a la más alta autoridad orgánica de su partido para valorar la pertinencia o no de permanecer como aliado del Gobierno.

Es posible que el inmediatismo característico de su condición de clase pequeñoburguesa provocara en el señor Mejía una convulsión capaz de bloquearle el pensamiento; y con ello, incapacitarlo para detenerse a pensar que la cobertura de su misión en el Estado como ministro de Integración Regional está supeditada sólo a los países de nuestra REGIÓN, es decir, a los estados del continente americano; y más concretamente a los ubicados en la región centroamericana y del Caribe.

Si su cargo fuera Ministro de Integración en sentido global, Él tendría razón para reaccionar como lo hizo, mas no de manera pública, pues además de su condición de subordinado al Primer Mandatario de la Nación y jefe de la política exterior, el señor Mejía también ignoró su condición de diplomático. Y lo peor: dio muestra de una desubicación rampante de la geopolítica, pues hasta ahora, China Popular pertenece al continente asiático, muy lejano de esta Región.

Aquí, pues, me atrevo a votar que fueron ésa la visión y el conocimiento de los perfiles y la actividad misional de cada función los que guiaron la decisión del Presidente Medina sin la participación del señor Mejía.

Así que estamos ante otro caso en que al parecer el narcisismo político vuelve a causar estrago en algún que otro de los “líderes” que se gasta nuestro país, a quienes a cada rato les traicionan el protagonismo manifiesto a través del exhibicionismo mediático. No más.

 

*El autor es periodista.

Carlos Rodríguez

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