Sábado, 20 de octubre, 2018 | 4:49 am

Danilo, su gobierno y las mujeres



¿Cuándo en este país una mujer será nombrada Canciller de la República o embajadora en Washington?  ¿Por qué no hemos tenido una ministra de Defensa o de Obras Públicas o de la Presidencia, de Planificación o de algún otro ministerio relevante?

Y sí, lo sé:  mi pregunta es pura retórica.  Este es un país al cual el machismo le sale por los poros,  donde las mujeres no hemos sabido darle valor a nuestro voto para ponernos en posición de exigir.

Señor Presidente, no es suficiente con que varias mujeres sean reconocidas cada 8 de Marzo en el Palacio Nacional.  Las mujeres dominicanas somos más y queremos más.

En las pasadas elecciones del 15 de mayo de 2016, el padrón electoral estaba compuesto por 6 millones 683 mil 767 votantes. De éstos, 3 millones 410 mil 723 (51%) eran mujeres y 3 millones 295 mil 693 (49%) eran hombres.

En el fragor de la campaña electoral, en un recorrido que hizo el entonces candidato-presidente por la región Este, el 14 de febrero del 2016, sentenció: “sólo con el voto de las mujeres voy a ganar en la primera vuelta”.

Y así fue.   A pocos días de las elecciones, el lunes 25 de abril de 2016, se publicó una encuesta que reveló que la preferencia de la candidatura de Danilo Medina entre las mujeres era de un 70 por ciento.  El candidato reeleccionista ganó con el voto mayoritario de las mujeres, sin embargo, la retribución a esta votación no se ve reflejado en el nombramiento de mujeres en puestos estratégicos y relevantes.  Por el contrario, las mujeres han sido relegadas a los puestos de costumbre.

Pero tampoco las mujeres, peledeístas o no, hemos capitalizado el poder de nuestro voto.

Si repasamos el Gabinete del presidente Danilo Medina, constatamos que apenas hay tres mujeres ministras:  Juventud, Educación Superior y Salud Pública (con el de la Mujer son cuatro, pero obvio que aquí debe ser nombrada una mujer).

Para nadie es un secreto, y las estadísticas así lo confirman, que la mujer dominicana copa las aulas universitarias a nivel de grado, especializaciones, maestrías y doctorados:  cada día nos estamos calificando más, sin embargo, ese empuje no se ve a nivel político.

Es de justicia que en un país donde la mujer es mayoría y donde su voto es decisivo, ella tenga una representación equitativa en número e importancia con relación a los cargos de los que dispone el Gobierno.

No es que cada 8 Marzo sean reconocidas varias mujeres en el Palacio Nacional: es que debe ser un reconocimiento de cada día al nombrar a mujeres en cargos que no sean siempre los mismos. Rompa paradigmas Señor Presidente.

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