Miércoles, 12 de diciembre, 2018 | 3:17 am

Cuestionar cuales son los intereses personales y los de la Nación, es la cuestión



 

Porque:…Nos mantenemos como Nación o

Ardemos dispersados.

El político se convierte en un

Estadista cuando comienza a pensar

En las próximas generaciones y no,

En las próximas elecciones.

Winston Churchill-

Si queremos ser nación y vivir en democracia aún y esta sea mostrenca, principalmente por la falta de principios y moral de una mayoría de nuestros líderes, me parece que deberíamos cuestionarnos; comenzar por donde o quedarnos parados, sumisos y obedientes a un poder corrupto e indolente, esa sería la cuestión; hacer o no hacer; permitir o no; exigir o no; cambiar o permanecer igual para que la inacción termine por desaparecernos. Esas parecen ser nuestras alternativas y a la vez nuestros retos.

Ponerle fin a que cada organismo del Estado prosiga como si fuera un gobierno aparte, con sus reglas y sus propias “relaciones públicas”, marketing o publicidad, para vender y engrandecer el ego del mandamás, canales estos por donde se dilapidan cientos  de millones anualmente; no permitir que el Estado prosiga creciendo como la verdolaga,  hacer desaparecer las duplicaciones de organismos estatales que existen; ponerle freno a la duplicidad en el gasto o permitir que los impuestos se sigan destinando a funciones no propias del recaudador, como esa de donar becas y asistencias sociales cuando para eso están los Ministerios, o proseguir gastando los más de mil seiscientos millones en una cajita para amortiguar el hambre de medio día, porque con ese dinero dilapidado, empleado en los Gandules, La Zurza, La Ciénega y zonas  aledañas, ya estos tugurios de mala muerte no existirían, aunque nada de lo expuesto hasta aquí parece no valedero, ya que más de “un Millón de gente, ha salido de la pobreza”.

En tanto, la Junta Central Electoral se destapa con una publicidad distorsionada, solo para alabarse ella misma, sin nada que implique la orientación para los que emiten su voto, solo con estadísticas y orgullo de “fortalecer” las relaciones institucionales e internacionales, en tanto los haitianos son quienes deciden quienes nos van a gobernar.

Indiscutiblemente que el Estado anda manga por hombro, a sabiendas de que la independencia de poderes es un mito y solo se hace lo que diga el “Comité”, porque no hay un Liderazgo único que mande, ordene, planifique, organice y supervise; porque por otra parte,todo parece indicar que nuestros“representantes”, en definitiva, son  una agrupación de políticos en busca de sus intereses personales y ni hablar de oposición, porque esa no existe, comenzando por el que dirige el supuesto mayor partido opositor, sea un empleado del gobierno. Así no vamos a parte.

En algúnmomento del trayecto se ha ido diluyendo el liderazgo del mando. La moral desapareció y sustituida por el engaño y la manipulación descarada de las indelicadezas. Por eso el blindaje tan fuerte, por eso la impunidad vergonzosa, por eso la ambición del poder para satisfacer las ambiciones personales o de grupos asociados, porque se les importa un bledo lo que el pueblo piense y mucho menos sus intereses, esto por parte de los que nos gobiernan y los que están por subir, porque ya estuvieron e hicieron lo mismo y hoy ni oposición son, debido a que están inmersos en sus intereses personales.

Por eso la oposición no dice ni pio con la mafia que maneja los combustibles; por eso no se habla del ya declarado procedimiento para “legalizar” la estadía de los haitianos en el país; por eso no se habla del descaro sobre la presencia de “representantes y honorables” haitianos que vinieron a protestar por el aumento en la visa para entrar en este país y más que Nación, parecemos los súbditos de estos señores y usted señor, solo dijo que iba a tratar el caso. Por eso andamos como barco a la deriva, no hay liderazgo, solo dinero, dadivas y “solidaridad” cual Mesías, en busca de voto. Y así son los que están y peor los que están por venir, pero, sin liderazgo moral-ético, pronto no habrá nada que defender. Estamos ¡j….os!… ¡Sí señor!

 

rafael-ramirez-ferreira

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