Cuando el odio unifica

Joao Santana
Joao Santana


Si los dos grupos conspiran y se reúnen para manipular usando malas artes, ¿cómo diferenciar a los buenos de los malos? O habrá que llegar a la conclusión de que son “harina del mismo costal”, pero con intereses distintos.

Aunque admitirlo resulte “políticamente incorrecto”, el criticado Joao Santana ha seducido con sus prácticas a muchos que luchan por “causas” en cuyo proceso han desarrollado odios tales que han terminado asumiendo, no las virtudes de sus adversarios, sino los defectos que tanto le critican.

Esa seducción por el método “Joao” ha sentado en la misma mesa inquisidora a quienes con el antifaz de un Francisco actúan como un Alejandro XVI y a quienes accionan emulando al cortesano que en nombre de la causa del Emperador acumula gran poder y fortuna, pero olvidando que al final su cabeza también depende del ánimo del que ostenta el Poder Supremo.

Las causas dejan de ser nobles cuando los medios son sucios o cuando la motivación radica en odio.
Los extremos se han unido en sus errores y sus odios, la masa sensata debe vacunarse para no infectarse.

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