Lunes, 12 de noviembre, 2018 | 12:25 pm

Con Osiris Guzmán, continúan cayendo cabezas viejos zorros



La caída del dirigente Osiris Guzmán, suspendido por 10 años de toda actividad ligada al fútbol, es un golpe contundente al deporte dominicano, se podría decir, en términos boxístico, que constituyó un nocaut fulminante.

Sus adversarios internos podrían alegar que como presidente de la Federación de Fútbol se había convertido en un “dictador”.

Esa misma situación, en cuanto al tiempo que permanecen los dirigentes al frente de federaciones, asociaciones, clubes y ligas, la viven todas las demás, sin distinción.

Sus contrarios también podrían argumentar que Osiris se había constituido en una “retranca”, que obstaculizaba por completo el surgimiento de un nuevo liderazgo.

Es una práctica, no solo en el deporte, sino entre políticos, que son los más aventajados en querer continuar en sus puestos por los siglos de los siglos, como una forma de que el tiempo sepulte sus errores garrafales.

Con razón o no, sus enemigos internos no pueden estar celebrando, deben analizar en frío la caída estrepitosa de este dirigente que, aunque con problemas, también tuvo logros en favor de esa disciplina.

Es una lástima la engorrosa y delicada situación en la que está envuelto, porque con ella, también queda en pésima posición toda la dirigencia deportiva local.

Para hoy, Osiris y sus abogados están supuestos a presentar apelación ante el Comité de Arbitraje Deportivo Internacional, organismo que es difícil que varíe las sanciones que impuso la FIFA.