Sábado, 18 de agosto, 2018 | 12:00 am

Cómo no sentir pena, por los pobres padres de familia



Porque: El Estado que permite a otros

Ejecutar las leyes, pierde su legitimidad.

 

Da a la gente el beneficio de

La duda, pero mantén un ojo

Abierto para los pícaros.

H.J. Brown-

Cómo me dan lástima los “pobres padres de familia”, que viven angustiados por las heces fecales que corren por sus calles, callejones y cañadas, sin que autoridad política alguna, se den por enterados.Principalmente,porque no se está en tiempos de campaña electoral para disponer y hacer lo que se debe de hacer. Qué pena me dan que, después de haber hecho sacrificios inauditos por invadir terrenos privados o del Estado para radicarse en los mismos y el haber buscado hasta dentro de los basurales cartones y cuantas cosas sirvan para hacer sus ranchos, ante la mirada indolente de las autoridades correspondientes, se vean en la tamaña circunstancia de hacer huelgas, quemar gomas y llevar a cabo desordenes, destrucciones de propiedades públicas y privadas, en reclamo de que le satisfagan todas sus necesidadesde servicios sanitarios y el arreglo de sus calles intransitables, en tanto que, solo reciben una “chilata Solidaria” y el servicio de energía eléctrica sin pagar un centavo. ¡Qué pena!

Da pena, que los funcionarios burócratas, aquellos que sólo dirigen desde sus escritorios con aire acondicionado y escuchando sus alabarderos, no realicen, al igual que su jefe superior, visitas “sorpresas” a estos conglomerados que todos ven surgir, principalmente en los alrededores de vías importantes, como son la autopista Duarte; la Seis de Noviembre y la del Coral o autopista del Jabón, porque en esto se convierte ante cualquier llovizna, entre otras. Si así lo hicieran, se darían cuenta del caos generalizado que está arropando el país producido por los pobres padres de familia.

Pero no desesperéis, “solidarios” y pobres padres de familia, aunque esto de pobre ya no existe, al menos para los aproximadamente 12 millones que han salido de esta condición, porque ya el tiempo de campaña política plena, donde brotan los millones por árganas, se aproxima. Ya un desarropado se destapo con la buena de que dispone de 50 millones de los verdes, listo para lo que a ustedes les gusta, es decir, la “solidaridad” de los políticos.

Y es que, entre ustedes, los pobres padres de familias y los políticos, existe un cordón umbilical que los une y los hace entenderse, son compatibles, ya que lo que no pueden obtener con su astucia de líderes barriales, lo obtienen con artimañas, pero, de igual manera, lo consiguen.

El ser pobre padre de familia se ha convertido en una profesión lucrativa en este país y aquel que lo ponga en dudas, que merodee un poco en las mafias organizadas del transporte público. Si, los mismos que ante las nuevas “conquistas”, no han dudado en admitir que no son sindicalistas, sino, “prósperos empresarios”, conocedores a su máxima expresión del chantaje y las mil maneras de manipular las autoridades de turno.

Lo mejor de todo esto, es la ¿ingenuidad? de las autoridades teóricas que manejan el negocio del transporte público, las cuales pretenden, utilizando las mismas “negociaciones” de siempre, obtener resultados diferentes. Van a “coger” los autobuses y carros nuevos, van a coger el gasoil y la gasolina, van a coger las rutas, van a coger las cooperativas y luego le van a sacar la lengua a los teóricos que le van hacer esos regalos y todo, porque conocen el temor de los llamados a ejercer el monopolio de la violencia, para obligar al cumplimiento de las leyes, mientras “ellos”, se soslayan en su valentía y sentido altruista de sacrificarse, porque el pueblo tenga un buen servicio público de transporte. ¡Sí señor!

 

rafael-ramirez-ferreira

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