Cómo interesar a la gente



¿Quieres hacer un negocio con alguien y no logras llamar la atención de esa persona, a pesar de dejarle saber sobre tu larga experiencia en el mercado? ¿Llevas meses, quizás años tratando de conseguir ese contrato y los resultados no llenan tus expectativas? Es tiempo de iniciar otra estrategia.

Dale Carnegie, en su libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” presenta múltiples herramientas para los negocios y para la vida práctica.

En la regla número cinco: Cómo interesar a la gente, es más que explícito sobre el tema. Uno de los elementos que me resulta más interesante es cómo, a pesar del tiempo (el libro fue escrito en la década de los 30) y el desarrollo económico y social de los pueblos, las personas seguimos teniendo la misma esencia.

Carnegie cita: “El camino real hasta el corazón es hablarle de las cosas que más preciadas le son”. En esas páginas, el autor hace referencia de varios personajes exitosos, quienes para lograr sus objetivos primero pensaron en los intereses de los demás antes que hablar de sus virtudes.

Edward Chalif, activo preculsor de los Boy-scouts; William Lyon Phelps, ensayista y profesor de Literatura en Yale; Henry Duvernoy, famoso panadero de Nueva York, y Edward Harriman, empresario destacado de Maryland alcanzaron sus objetivos personales o de negocios al interactuar con sus contrapartes, pero siempre anteponiendo los intereses de los otros en sus conversaciones.

La experiencia y conocimientos son nuestras herramientas al momento de trabajar y demostrar lo que sabemos y podemos hacer.

Sin embargo, al igual que en el amor, a la hora de la conquista, lo que puede ser más útil son los intereses del interlocutor. Esta técnica funciona cuando ponemos interés verdadero.

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