Martes, 11 de diciembre, 2018 | 11:25 am

¿Cómo es tu familia?: ¿conflictiva?, ¿nutricia?



Te propongo que respondas estas preguntas al momento de leerlas:

1) ¿Te agrada vivir con tu familia en la actualidad?

2) ¿Sientes que vives con amigos, con personas que te agradan y en quien confías y a quienes agradas y a su vez confían en ti?

3) ¿Ser miembro de tu familia es divertido y emocionante?

“Si puedes responder sí a estas tres preguntas, estoy segura de que vives en lo que llamo una familia nutricia.  Si contestas ‘no’  o  ‘no mucho’ es posible que vivas en una familia que tiene ciertos conflictos; lo cual no significa que sea una mala familia, sólo que los miembros no son felices ni han descubierto la forma de amar y valorar abiertamente a los demás”.

Quien nos hace esta pregunta y nos comparte su punto de vista, es Virginia Satir de las pioneras de la Terapia Familiar, en su libro “Nuevas relaciones humanas en el núcleo familiar”.

Para Satir, la familia es el lugar donde los seres humanos encuentran amor, comprensión y apoyo aún cuando falle todo lo demás “el lugar donde podemos refrescarnos y recuperar energía para enfrenar con mayor eficacia el mundo exterior.  Pero para millones de familias conflictivas, esto es nada más un sueño”.

“En las familias conflictivas los adultos están tan ocupados en decir a los hijos y uno al otro, lo que deben y no deben hacer, que jamás aprenden a disfrutarse como personas; en el familiar conflictivas el ambiente es tenso y el ambiente lleno de secretos; hay desesperanza, impotencia y soledad. También se evitan entre ellos: están tan ‘ocupados’ en sus trabajos y actividades fuera de casa que rara vez tienen un contacto real con otros miembros de la familia.

De acuerdo con Satir, algunos miembros de familias conflictivas se ven aquejados de males físicos pues sus cuerpos responden de una manera muy humana a un ambiente muy inhumano “en estas familias no hay muestras amistosas entre los miembros individuales y la familia parece permanecer junta por obligación y unos tratan apenas de tolerar a los demás”.

En este tipo de familias, explica, el primer paso para el cambio es reconocer lo que sucede.

En una familia nutricia, o nutridora, hay viveza, naturalidad, sinceridad y amor. “La gente demuestra su afecto, intelectualidad y respeto por la vida”.

Una de las características de una familia nutricia es que sus miembros tienen la libertad de comunicar lo que sienten y pueden hablar de cualquier cosa: sus desencantos, temores, herida, enfados y críticas, así como sus alegrías.

Madres y padres son guías habilitadores y no jefes autoritarios; también comprenden que es inevitable el cambio y que éste es parte de la vida y tratan de aprovecharlo de manera creativa para hacer que sus familias sean aún más nutricias.

Padres y madres de una familia nutricia “saben que habrá problemas, simplemente porque la vida los presenta y estarán alertas para encontrar soluciones creativas a cada problema que se suscite.  Por otra parte, las familias conflictivas invierten todas sus energías en un esfuerzo inútil para evitar la aparición de los problemas; cuando éstos llegan -y siempre llegarán- estos individuos no tienen los recursos necesarios para resolver la crisis”.

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