Martes, 25 de septiembre, 2018 | 12:26 am

Clase media y prosperidad



Hay quienes creen que la clase media es el patrimonio de la prosperidad económica de América Latina, y posiblemente sea cierto.

Sin embargo, por diversos factores este sector social es el más inestable y estoy llegando a la conclusión de que somos parte de un mito.

Tantos elementos conspiran en su contra en nuestras economías latinoamericanas que el corralito de Argentina se la llevó de raíz, convirtiéndola en pobreza. Volvieron a su raíz cuadrada.

La mayor ansiedad existencial la arrastra la clase media. La afirmación es casi subjetiva, pero perfectamente demostrable mediante estudios sencillos. Teóricamente, la clase media no es rica ni pobre.

Es un asalariado formal o informal o tiene ingresos fijos formales o ingresos irregulares, y en este grupo entran profesionales o no cuyos ingresos irregulares les permite vivir la vida a la cual aspiran. Su lucha, en un país como el nuestro, es eterna.

La clase media gira en torno a la posibilidad de una estabilidad económica de subsistencia o de un estilo de vida perseguido desde años tan viejos que superan la edad de quienes hoy la integran.

Habría surgido con la revolución industrial como simple obrero pobre y muy pobre, y en la medida en que sus ingresos fueron mejorando y, en consecuencia, sus competencias laborales, fue superando su condición originaria, a un costo tan alto que transformó el concepto familia. La mujer tuvo igualmente que integrarse al mercado laboral.

La lucha existencial de la clase media es seguir existiendo, jamás desmejorar. Para tal efecto tiene que trabajar mucho más horas como nunca se lo imaginó, porque existe como tal en la misma medida en que sus ingresos le permitan financiar o costear la vida que decidió experimentar.

Por ejemplo, el 10 % más rico de la población trabaja menos horas que el 10 % más pobre. En promedio, el más rico trabaja 36.1 horas a la semana –leí en Argentarium- contra 44.6 horas semanales del más pobre.

Si sus ingresos promedio bajan o si perdiera su empleo o sueldo, su condición de clase media desaparece, y pasa a vivir en la pobreza. Es así de simple.

Si logró comprar un techo, entonces su condición de pobreza es relativa respecto de otros que nunca lo tuvieron o no lo han tenido.

De ahí es que sin importar su presente trata de emigrar, está pensando siempre en cómo estabilizar sus ingresos presentes, consciente de que su futuro tiene un precio muy alto.

*Por Ángel Barriuso

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