Sábado, 15 de diciembre, 2018 | 8:00 pm

Cerrazón mental



Los de la prensa somos muy culpables de cómo está hoy nuestro país. Es difícil, por no decir imposible, ver algún diario impreso o digital, noticiero de televisión o escuchar en la radio, alguna denuncia o revelación cuya intención fundamental sea de la esencia del periodismo: informar y orientar lealmente al público.

Por lenidad, sinvergüencería, dinero o partidismo, muchos “comunicadores” prefieren hacerle el juego a intereses particulares.

La causa del desastre no es una sola. Los propietarios conocen la catadura de sus empleados más cuestionados y ni les da hipo contrastar cómo viven estos en comparación con los serios y honestos.

Los anunciantes adoptan una asepsia amoral, a sabiendas de que especialmente en radio y televisión, apoyar publicitariamente a habituales chantajistas, difamadores malhablados, es comprar su silencio.

El público exige poco, y a juzgar por algunas letrinas de Internet, una buena proporción es parte del problema. ¿Cómo puede operar una democracia, un mercado de ideas, una economía abierta, con la cerrazón mental que refleja la prensa dominicana? ¡Qué destino, ser periodista!