Causas posibles del sangrado de encías que podrías revertir

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Las encías sangrantes podrían ser un signo de que tienes o estás en riesgo de enfermedad periodontal (de las encías), padecida por uno  de cada dos adultos estadounidenses mayores de 30 años. El sangrado persistente de las encías puede deberse a múltiples factores. Sigue leyendo para conocerlos y preservar tu salud oral.

Enemigos de tus encías

De acuerdo a Yahoo! Vida y Estilo, el 47,2 % de los adultos estadounidenses padecen periodontitis, según publicaron en 2012 los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) en la revista Journal of Dental Research. En adultos mayores de 65 años, ese porcentaje aumentaría hasta poco más del 70%.

 A continuación, te presentamos 9 enemigos de la salud de tus encías, recopilados por la revista Prevention bajo el asesoramiento de la Dra. Lisa Marie Samaha y el Dr. Mark Weiser, especialistas en cirugía dental:

1. Higiene bucal inadecuada. Aquellas personas que no cepillan sus dientes ni usan hilo dental a diario, tienden a desarrollar placa y a tener encías hinchadas, de color rojo. Las encías saludables podrían convertirse en enfermas dentro de las 24 a las 36 horas de no cepillarse ni cuidar los tejidos bucales correctamente.

2. Mala alimentación. Si tu nutrición es pobre, los tejidos blandos de la boca -los más vulnerables en el cuerpo- se tornarán débiles, corriendo más riesgos de padecer afecciones bucales debido a la carencia de vitaminas y nutrientes esenciales.

3. Fumar. Los fumadores tienen un riesgo mucho mayor de padecer enfermedad de las encías, debido a las múltiples toxinas presentes en los cigarrillos, que crean inflamación y disminuyen la respuesta inmune del cuerpo.

4. Estrés. Tu constante estado de agitación y ansiedad obstaculizaría la capacidad del sistema inmunológico de evitar la enfermedad de las encías. El estrés provocaría inflamación en los vasos sanguíneos, lo que a su vez descompondría el tejido blando de la boca, inhibiendo su capacidad de cicatrización.

5. Antecedentes familiares. Aquellos que tienen predisposición genética a la enfermedad periodontal (el 35% de la población nace con una mayor tendencia a padecerla) deberán tomar más recaudos que el resto para prevenirla.

6. Mordida torcida. Si muerdes fuera de lugar, padeces bruxismo o rechinas los dientes, los huesos y los apoyos naturales de la boca podrían verse desplazados y resentidos. Las encías, justamente, sufrirían las consecuencias de dicha fricción.

7. Algunos medicamentos. Ciertas medicinas interfieren con el flujo sanguíneo a los tejidos, o dificultan el de la saliva, lo que provoca sequedad en la boca y menor protección de las encías. Esto contribuiría a que los tejidos de esa zona sean más reactivos a la presencia de placa, aumentando el progreso de la enfermedad periodontal.

8. Contagio por saliva. La enfermedad de las encías se puede transferir de una persona a otra a través de la saliva (al compartir los utensilios, beber de la misma taza o besarse, por ejemplo). ¡Jamás compartas un cepillo de dientes!

9. Embarazo. Alrededor del 50% de las mujeres embarazadas tendrán gingivitis durante el segundo trimestre. Si bien es transitorio, es necesario elevar los cuidados bucales al máximo y reducir el riesgo de complicaciones como la preeclampsia (hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 de gestación) y el parto prematuro.

Si tienes alguna duda acerca de tu salud bucal, consulta con un dentista. 

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