Cataluña inicia una semana incierta tras destitución de independentistas

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BARCELONA.- Cataluña entró este lunes en una semana de incertidumbre, con un gobierno independentista destituido que podría insistir en su proyecto de “República Catalana” mientras el gobierno español tomaba las riendas del poder.

Se trata del primer día laborable desde que el jefe del gobierno español Mariano Rajoy adoptó el viernes una serie de medidas para tomar el control de ese territorio del noreste de España, que tiene un tamaño comparable al de Bélgica.

Y la pregunta en el país era: ¿dónde está Carles Puigdemont, el presidente catalán destituido desde el viernes? No se le vio en la sede del gobierno regional y tampoco apareció en una reunión convocada por su partido donde se le esperaba.

En la plaza Sant Jaume de Barcelona, donde está la sede del gobierno catalán, decenas de periodistas de medios de todo el mundo aguardaban la llegada del líder catalán desde primera hora de la mañana, pero esta no se produjo.

La declaración de independencia le hizo perder oficialmente sus poderes, ahora en manos de la número dos de Rajoy, y, además, este lunes le costó una querella de la fiscalía por rebelión y sedición, delitos pasibles con hasta 30 y 15 años de cárcel respectivamente.

La querella se dirige a todo el gobierno regional destituido acusados de producir “una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia realizada con total desprecio a nuestra Constitución”, dijo el fiscal general Jose Manuel Maza.

También se querelló por los mismos delitos contra los dirigentes del parlamento regional, que fue disuelto el viernes por Rajoy para convocar elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre.

Por ahora, la presidenta de la cámara, la independentista Carme Forcadell, pareció acatar la decisión suspendiendo una reunión convocada para el martes, según explicó su servicio de prensa.

Y el portavoz de uno de los principales partidos independentistas, ERC, reconoció que “hoy nuestra República no tiene toda la capacidad de imponerse que nosotros querríamos”, dijo Sergi Sabrià.

A la espera del gobierno 
Los independentistas aguardan expectantes. “Estamos a la espera de qué hace el gobierno” de Puigdemont, explicó a la AFP un responsable de una organización independentista.

“Si se creen ellos mismos que son el ‘govern’ de la República, entonces nosotros saldremos a protegerlos, pero si no hacen nada, tendremos que ver qué hacemos”, agregó el responsable, que solicitó el anonimato.

Numerosos medios esperaban a los dirigentes destituidos ante los edificios del gobierno regional, donde seguía ondeando la bandera española.

Solo el responsable de obras públicas, Josep Rull, colgó una imagen en Twitter desde su despacho. Según las consignas de Madrid, los miembros del gobierno cesados pueden recoger sus pertenencias acompañados por un agente de la policía que deberá informar a la justicia si estos se resisten a abandonar sus oficinas.

De la decisión de los líderes independentistas también dependen los 200.000 funcionarios de la administración regional, ahora ya bajo órdenes de Madrid.

En las últimas semanas habían surgido llamamientos a desobedecer a sus nuevos superiores pero es incierto si lo harán.

“No creo que haya demasiados movimientos en ese sentido. Creo que la gente seguirá trabajando normal en su día a día”, dijo a la AFP Joan Escanilla, portavoz en Cataluña del sindicato de funcionarios CSIF.

El domingo, el vicepresidente catalán destituido Oriol Junqueras dijo que Puigdemont “es y seguirá siendo el presidente” catalán. Interrogado acerca de la posibilidad de que Puigdemont intente aferrarse al poder, el ministro de Asuntos Exteriores Alfonso Dastis respondió: “no creemos que tenga los medios de dirigir un gobierno paralelo”.

“Esperamos que la administración, los funcionarios de Cataluña respetarán las medidas adoptadas y que implementarán esas órdenes”.

Un “mundo paralelo” –

En Barcelona, la jornada del domingo estuvo marcada por una manifestación masiva de catalanes indignados por la declaración de independencia. “Puigdemont a prisión”, gritaba constantemente la multitud, compuesta de 300.000 manifestantes, un millón según la prefectura.

“Todos somos Cataluña” fue el eslógan de la marcha, convocada por la asociación Sociedad civil catalana, tras la que algunos grupos de radicales protagonizaron algunos incidentes violentos. Los separatistas “viven en un mundo paralelo, un poco surrealista”, dijo Silvia Alarcón, de 35 años. “Me da rabia que hablen por todos los catalanes”.

En la manifestación hubo una atmósfera de precampaña electoral: los tres principales partidos favorables a la unidad española — Ciudadanos (liberal), el partido socialista catalán y el Partido Popular de Rajoy – ya invitaron a sus seguidores a acudir masivamente a las urnas el 21 de diciembre.

Queda por ver cuál será el posicionamiento de los partidos independentistas, que reúnen a sus direcciones este lunes, sobre si se presentan a estas elecciones regionales convocadas por Rajoy y cuando se suponían que eran ya un país nuevo.

Sabría, el portavoz de ERC, no fue tajante, pero expresó la disposición del partido a concurrir: son “unas elecciones ilegítimas”, pero “el 21 de diciembre encontraremos la manera de participar. Ya sea presentándonos o no”.

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