Cacos de rola



Recientemente cometí el error de opinar sobre un disparatoso artículo en un medio digital, lo cual evito, pues los participantes en esas discusiones cibernéticas muchas veces están aun mareados por las libertades que ofrece la Internet.

¡Cuántos disparates “cacorrolísticos” (de “caco-de-rola”) y escatológicos (segunda acepción)! La Internet y sus medios facilitan el diletantismo, pero hay un derroche de ejercicio impúdico del narcisismo (citarse a sí mismo) y del galloloquismo “in extremis”…

Es como escuchar a aquellos expertos de colmado de Ciudad Nueva en los sesenta, disertando sobre asuntos absolutamente desconocidos por ellos más que quizás referencias de terceros. Opinar e insultar sin base ni fundamento parece la esencia de este “nuevo periodismo”…

Me referí a un empresario, a quien conozco desde chiquito, opinando que él y pocos como él hacen más por la República Dominicana y el bienestar de todos, en un solo día de trabajo serio y honesto, que diez como ciertos articulistas digitales rebuznando su vida entera. ¡Ardió Troya! Qué triste debe ser vivir equivocado sin chance de corregirse…

Publicidad

Publicidad