Domingo, 23 de septiembre, 2018 | 7:51 am

Botón de muestra



Basta ver cuántos retrasos y problemas ha tenido el PRM para contar menos de 230,000 votos, casi la mitad de su padrón, de participantes en su convención de hace muchas semanas, para imaginarse el tremendo lío que significarían unas primarias abiertas.

Sería una invitación al caos y sus consecuencias, abrir la posibilidad de que cualquier ciudadano vote en la selección de los múltiples candidatos a cargos electivos de algún partido sin ser miembro empadronado.

Aparte de que sería ilícito y groseramente improcedente que personas ajenas a una institución legalmente constituida, con sus propias normas internas, puedan llegar fresquitos a influir o decidir, suplantando a los dolientes con derechos legales adquiridos por su militancia registrada.

¿Se imagina cualquiera una espera de meses como la del PRM para conocer los resultados de una primaria abierta?

Porque si la excusa perremeísta es su complejidad, sin llegar ni a 230,000 votantes como segunda fuerza política nacional, ¿cuán peor o más complicado sería multiplicar esa cifra y hacerlo simultáneamente en todos los partidos? No fuña nadie…