Benditos sean los creadores de ilusiones económicas, benditos sean



Porque:..En una década o menos,
Se acabaran los pobres en el país.

La moral, no se funda más que en
El reconocimiento del deber por
La razón
Eugenio Ma. De Hostos.-

Benditos sean, mil veces benditos sean todos los funcionarios y políticos que manejan el área económica de este increíble país, que año tras año pone el ejemplo en crecimiento para todos los demás países del mundo. En realidad benditos sean por convertirnos en la envidia del mundo aun y todo ese crecimiento endemoniadamente confuso, se base en préstamos increíblemente aprobados por nuestros “representantes” y en “Obras”; “concursos” y resultados que ofenden al más lelo de los lelos, por no decir otra palabra.

Si no nos dicen, por ejemplo, las autoridades Norteamericanas, nosotros simplemente somos incapaces de conocerlos, imposible saber quiénes se mantuvieron durante tanto tiempo asignando y aprobando préstamos para estructuras que todo el mundo presentía o sabía que algo sucio se manejaba con la celeridad que la referida compañía, hoy en la palestra, construía y ejecutaba las mismas, pero, ahora nadie sabe nada.

Lo bueno de todo este bochorno, es que tenemos autoridades especialistas en armonizar números y situaciones que ni con los efectos del cine lo podrían hacer mejor. Si los gringos cerraron el caso y no dieron nombres ¿igual harían aquí? ¿Y si estos dignos ex-funcionarios o funcionarios, cuyos nombres fueran de otra parcela política, se conocerían? Claro que no, es preferible que las bocinas pagadas o rentadas – porque después se le viran al que más pague-, distraigan la atención nombrando gente a trocha y moche que ni la misma radio bemba los pueda opacar, embarrando a mansos y cimarrones y al final de los finales… ¡Nadie fue!

Porque en esta país, lo único que al parecer no se estanca,es la prosperidad de la economía nacional. De continuar este ritmo, en 4 u 8 años más, la desgraciada pobreza será cosa del pasado, “asigún” los benditos seres encargados de hilvanar las intríngulis de nuestro progreso, sin crear fuentes estables de trabajo, donde nuestra juventud después de años de estudios para hacerse profesional, cuando no es que está muy calificado para “el puesto que aparezca”, o se pone a vender empanadas o coge el guía de un taxi. Porque a nadie le importan los “hijos de nadie” y ni el mismo Don Nadie, sólo representan un numero para engrosar en una cuestionada estadística, después… ¡Nada!

Lo único probado hasta el momento, es que “sólo en la puerta de mi despacho”, se detienen las indelicadezas y su camada de sanguijuelas y parásitos, que le roban a la juventud hasta la esperanza de un país un tanto mejor. Y no voy a decir ladrones, porque nadie ha caído preso por robarle al Estado. Un funcionario utiliza todos los recursos de la dependencia que dirige para hacer una urbanización y la “investigación” se detiene misteriosamente; otra dirigente hace lo mismo para construir “su restaurant” y ni siquiera se detiene, porque nunca se movió, quizás como está pasando ahora por Samaná, donde además de la mansión se quieren llevar por delante un viejo restaurant y, habría que ver si cuando termine, le venga en ganas permitir la entrada a la bella playa que ya para muchos es casi privada, o como paso otrora donde los tractores arrasaron con los campesinos dueños de los terrenos y construyeron todo un complejo turístico privado y, pasó, lo mismo que el caso anterior; y no hay que referirse a las ventas de “Corde” en los Tres Brazos, ni del terreno que era de un antiguo cementerio en Barahona; mucho menos de la Oisoe, porque ese caso está definitivamente “cuadrado”.

Se podría inclusive hablar de los Super Truhanes o Tucanos, bueno, algo parecido, y ni hablar de las construcciones y concursos para edificar “escuelas” porque todo se detiene a excepción de la economía, porque de la compañía internacional que ha pagado o devuelto parte de lo distraído a los gobiernos de algunos países, habrá que esperar, como esperó el Licey… “el ultimo out”. ¡Si señor!

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