Miércoles, 19 de septiembre, 2018 | 10:21 pm

Belleza natural abonada por la bondad humana



Desde pequeño he sentido gran fascinación por Jarabacoa, un pueblo de clima templado repleto de gente cálida.

Allí siempre he sentido una manifestación divina a través de la naturaleza, que si bien no es virgen se muestra hidalga.

Los ríos hablan y tranquilizan. El sonido de las aguas al chocar entre las rocas tiene efectos terapéuticos. Muy relajante también resulta dejar perder la mirada en el infinito tapizado de verde.

Parte fundamental del ecosistema bondadoso de Jarabacoa son sus gentes.

Aquí la tierra es bella y productiva, pero también hay espacios de pobreza material donde germina la belleza espiritual.

Hay muchos botones para muestras, como es el caso de Chris Corcino, un adulto joven de Manabao (un municipio colocado en una de las partes más elevadas de la isla) y que vino a usar computadora por primera vez cuando ya hasta era bachiller.

Su figura menuda y frágil le indicaba que las intensas jornadas de la agricultura no era lo que Dios le tenía en planes y se dedicó a estudiar, se convirtió en inmigrante en Estados Unidos donde lavaba platos, pero no dejó de estudiar.

En poco tiempo Chris se convirtió en programador, luego se convirtió en un gran programador y hoy es un extraordinario programador.

Eso lo aprendió en las aulas y lo perfeccionó trabajando para empresas de programación.

La mochila que llevó desde Jarabacoa y de la que nunca se desprendió fue la de ser un buen ser humano.

Corcino y su esposa Helissa Heredia decidieron compartir con otros pobres de Jarabacoa una riqueza que nadie les puede quitar: el conocimiento.

Junto con los sacerdotes salesianos en Jarabacoa han incorporado un programa de “Programación como segundo idioma”, en la escuela Santo Domingo Savio de esa ciudad.

Chris tiene una sensibilidad especial para detectar talentos y observar los obstáculos que impiden a estos desarrollarse.

Él ha descubierto historias magníficas que confirman que el nuestro es un pueblo lleno de talentos y capacidades listas a ser puestas al servicio del desarrollo integral.

Los Chris son el principal atractivo natural de Jarabacoa. Pero afortunadamente este no es una especie endémica de esa zona, el país está sembrado de Chris por la cuatro esquinas.

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