Viernes, 16 de noviembre, 2018 | 12:13 am

¿Atentado?



¿Qué elegir? ¿La ley de despenalización del aborto en Argentina, también en esto partida en dos?. Todo divide a los argentinos, la brecha no desaparece ni se achica.

El del aborto, destacan, es el único tema sobre el cuál el Papa Francisco no cambió de posición respecto a la que defendía cuando era el arzobispo Jorge Bergoglio.

Lo de la discutida ley puede distraer un poquito respecto a la noticia de que Amado Boudou, quien fuera vicepresidente de Cristina Kirchner, fue condenado por corrupción- 5 años y 10 meses de prisión- pero no le hace ni mella, como noticia, a la de los “cuadernos de la corrupción”.

En este tema se calcula que son mas de doscientos millones de dólares en coimas que fueron a parar, en bolsos y bolsas y en maletas también, a las casas de los Kirchner.

El tema de los “‘cuadernos” reclama espacio y lo tendrá, pero no ahora. Lo mismo pasa con las elecciones en Brasil donde Lula – doce años de cárcel por corrupción- y un niño de pecho comparado con los Kirchner, aspira aún a ser candidato.

Hoy por hoy no parece atinado restarle importancia al atentado-¿presunto?- contra Nicolás Maduro. Nadie se lo cree lo del atentado; esta es la verdad. Salvo, aclaremos, Cuba, Bolivia, Siria, Irán, Turquía, Rusia y los Tupamaros uruguayos.

Ni la estampida y el pánico de los militares in situ aporta un mínimo de credibilidad; quizás no estaban enterados.

Ya está dicho que en Venezuela, en vida del comandante Chávez, y pasando por lo del “pajarito” y la multiplicación de los “ penes”, mas la “ madurez” de estos días, se supera largamente la ficción del “ realismo mágico” y hasta la mas locas fantasías tropicales.

Pero el tema es serio: es una nueva arremetida contra la oposición, contra la disidencia.

Lo mismo que en Ecuador cuando Rafael Correa inventó su propio golpe de Estado – unos 70 policías contra 14 mil solados que respaldaban y protegían al presidente.

Con esa excusa persiguió y acabó con opositores, diputados y jueces que no le gustaban. Por esos tiempos recibió el apoyo de la Cela y de la Unasur, pero ahora ya no es lo mismo.

A Maduro y sus allegados – ¿ quizás sus mandantes?- no les preocupa. Lo dijeron bien claro sus voceros: “ que este hecho sirva para extirpar de una vez por todas cualquier intento violento de atentar contra la paz”.

Ahora es distinto, y por eso se inventan los atentados. En el caso no importa tanto el “show” sino sus efectos multiplicantes. En Venezuela hay coincidencia total en cuanto a que se avecina una nueva ola de represión.

Los “asesores” cubanos hacen sentir su peso. El susto y el miedo de los militares a lo que tarde o temprano irremediablemente vendrá, también pone lo suyo. Y los venezolanos el sufrimiento.

Presos políticos, persecución, escasez de producto básicos, de medicinas, inflación de casi el 3 % por día –cada 24 horas- y previsiones aún peores- se pronostica 1 millón por ciento-.

Emigrar como solución, dejar casa y familia. Y ahora esta promesa de los mandamases de, a raíz del “ atentado”, “ extirpar( lo que sea) de una vez por todas”.

La revolución bolivariana no tiene límites: aun puede ser peor. Esa es la noticia.

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