Sábado, 19 de enero, 2019 | 9:29 pm

“Arreglar lo que está bien”



Organizar desde una entidad pública una ofensiva para justificar una decisión ya tomada que benefició una multimillonaria inversión privada, indica claramente que hubo fallas en el proceso previo.

Las decisiones trascendentales para un sector, cualquiera que fuera, no pueden tomarse en cámara cerrada e imponerlas primero para discutirlas después.

El preámbulo viene por la decisión del Ministerio de Turismo de imponer un cambio radical en el modelo turístico de Punta Cana, el más exitoso y sostenible del país, logros alcanzados en muchas oportunidades “a pesar del Estado”.

Les dejaremos a los técnicos las consideraciones de si es correcto o no llenar de torres la parte frontal de las playas de la zona de Bávaro y Punta Cana, pero lo que sí calificamos de injustificable es que esa decisión se haya tomado sin una discusión previa y de manera transparente.

La zona de Punta Cana, hay que decirlo, se desarrolló y sigue haciéndolo sustentada en un modelo. Cambiarlo a espaldas y en contraposición de los responsables de ese éxito no resulta lógico, a menos que algún tipo de mano poderosa haya movido la cuna.

A lo mejor los hoteleros del este, los responsables del destino que salvó el turismo del país cuando colapsó el de Puerto Plata, estén equivocados.

A lo mejor tengan razón. No tenemos la certeza para emitir un juicio definitivo al respecto. De lo que sí estamos seguros es que faltó diálogo y transparencia en la decisión tomada por la parte gubernamental durante todo el proceso, previo a la materialización de una decisión que cambiará, para bien o para mal, la fisonomía del destino turístico referente de la República Dominicana.

La transparencia, más que un discurso, es una praxis.