Viernes, 21 de septiembre, 2018 | 11:46 pm

Amnistía afirma separar a familias en la frontera no dista mucho de la tortura

La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, defendió que, según el derecho internacional, la práctica de “arrancar a los niños de los brazos de sus padres y colocarlos en centros de detención saturados” puede considerarse tortura por el daño mental que acarrea para las familias.
La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, defendió que, según el derecho internacional, la práctica de “arrancar a los niños de los brazos de sus padres y colocarlos en centros de detención saturados” puede considerarse tortura por el daño mental que acarrea para las familias.


Nueva York.- Amnistía Internacional (AI) calificó hoy de “espectacularmente cruel” la política de “tolerancia cero” contra la inmigración ilegal de la Administración de Donald Trump y dijo que separar a los niños de sus familias en la frontera “no dista mucho de la tortura”.

En un comunicado, la organización condena las “repugnantes imágenes de niños separados cruelmente de sus padres y puestos en jaulas” y cree que “dejarán una mancha indeleble en la reputación de Estados Unidos”.

La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, defendió que, según el derecho internacional, la práctica de “arrancar a los niños de los brazos de sus padres y colocarlos en centros de detención saturados” puede considerarse tortura por el daño mental que acarrea para las familias.

“No hay ninguna duda de que la política de la Administración del presidente Trump de separar a madres y padres de sus hijos está diseñada para imponer un sufrimiento mental severo en esas familias con el objetivo de disuadir a otros que puedan intentar buscar cobijo en EE.UU.”, apuntó.

La directiva de Amnistía Internacional (AI) recordó que muchas de esas familias huyen de países como Honduras o El Salvador, donde existe un clima de violencia generalizada y continuas violaciones a los derechos humanos, y por ello se les debe tratar como refugiados.

Recientemente, AI entrevistó a 17 padres solicitantes de asilo que habían sido separados forzosamente de sus hijos en la frontera, y todos ellos menos tres habían entrado al país para buscar asilo.

“Esta práctica cruel e innecesaria está siendo impuesta no solo a familias que cruzan de forma irregular, sino también a aquellos que buscan protección en los puertos de entrada”, advirtió Guevara-Rosas.

La organización cuestiona el testimonio de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kirstjen Nielsen, que negó que existiera una política de separación de familias, y rescató unas declaraciones de enero en las que confirmaría su intención de actuar en esta línea.

“Estamos estudiando varias vías para hacer cumplir nuestras leyes y disuadir a los padres de que traigan a sus niños aquí”, aseguró en esa ocasión Nielsen.

La organización exige a Trump que acabe con esta práctica “innecesaria, devastadora e ilegal” de forma inmediata y pide que reúna a aquellas familias que ya hayan sido separadas “lo más pronto posible”.