Viernes, 18 de mayo, 2018 | 11:54 am

Actividades educativas y recreativas para los niños en las vacaciones

El ideal. Contar con espacios que permitan a los niños ocupar su tiempo. Ventajas. Potenciar sus habilidades y destrezas, al mismo tiempo que ayuda a su integración social

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Cada vez van aumentando las opciones de programas de verano para niños y jóvenes. Existe variedad de ofertas, cada una con objetivos y características distintos.

Esto responde a una demanda cada vez mayor y a una necesidad de las familias de contar con espacios que permitan a los niños ocupar su tiempo de vacaciones.

Al finalizar el año escolar los padres y tutores deben seleccionar el programa idóneo para sus hijos, tomando en consideración algunos elementos y factores para asegurar que la experiencia sea positiva y enriquecedora.

En verano es necesario que el niño o joven viva experiencias nuevas que complementen las actividades académicas que se desarrollan en el año escolar.

Aprovechar el tiempo

Durante el verano es saludable para el niño aprovechar el tiempo disponible, alternando actividades y descanso. Lograr el equilibrio es lo ideal, no dejando a su hijo ocioso, pues, en ese caso, lo dedicará a actividades que podrían tener un impacto negativo.

Corremos el riesgo de que en el verano, al no tener una rutina definida, pase más horas de las recomendadas durmiendo, viendo televisión, navegando en internet o jugando con videojuegos.

Así mismo, puede suceder que los hábitos alimenticios sean impactados y que el niño lo haga de forma desorganizada, sin horario, recurriendo a comidas poco saludables.

Mente ociosa

Otro aspecto a considerar es que, al estar en la casa y no compartir con otros compañeros, se promueve el aislamiento, siendo esto negativo para el desarrollo socio-emocional, tan importante en esta etapa de crecimiento y aprendizaje.

La falta de supervisión durante este periodo de vacaciones puede ser también peligrosa. Los niños y jóvenes se benefician al estar en ambientes con cierto control, con una rutina y estructura, en presencia de adultos que guíen y orienten, evitando así actitudes y comportamientos no adecuados o dañinos para su salud física y emocional.

Por lo antes expuesto, el verano es un tiempo perfecto para que los hijos realicen nuevas actividades, más orientadas al desarrollo de destrezas y habilidades que respondan a sus intereses y necesidades, que amplíen su círculo social al entrar en contacto con nuevos amigos, interactuando con otros en ambientes que le motiven.

La selección

A la hora de seleccionar el programa de verano se deben tomar en cuenta los intereses y necesidades del niño o joven.

Cada niño o joven es único y distinto con sus gustos particulares, habilidades y necesidades. Así mismo, cada edad y etapa del desarrollo tiene unas características propias que deben ser consideradas al elegir las actividades apropiadas; conocer la filosofía del programa a seleccionar, así como los detalles, el enfoque y tipo de programa.

Recomendaciones

—1— Planificación
Organizarse con tiempo, evaluar las posibilidades u opciones e integrar a los niños.
—2—Ambiente
Es necesario evaluar el lugar donde se desarrolla o lleva a cabo el programa de verano.
—3— En casa
Si no se opta por un campamento, se recomienda diseñar una rutina de actividades.