Martes, 22 de enero, 2019 | 6:45 pm

Acciones y reacciones



La tercera ley de Newton, plantea: “Cada acción trae una reacción de la misma magnitud pero en sentido contrario”.

Ley universal, también conocida como “principio de acción y reacción”.
Esta ley física se aplica también en las ciencias sociales: las acciones de los gobiernos, generan reacciones de la población.

Lo ocurrido recientemente en el Cibao responde a este principio universal. Cuando un gobierno actúa con arbitrariedad, al margen de la institucionalidad, y transgrediendo su propia legalidad; provoca una reacción en los gobernados de la misma naturaleza, pero en sentido contrario. Si el gobierno acciona abusando del pueblo, el pueblo reaccionará defendiéndose. Si el gobierno actúa al margen de la ley, lo mismo hará el pueblo.

Podemos estar o no de acuerdo con las manifestaciones del pasado 29 de octubre; pero recordemos que no fueron “acciones”, sino “reacciones”. El responsable de lo ocurrido, y de lo que pueda ocurrir, es el Gobierno, que ha cerrado sus ojos y oídos a los reclamos pacíficos de la población.

El Gobierno ha secuestrado todos los poderes, y pretende que mientras ellos operan como una dictadura, el pueblo se comporte como en una democracia. Son los gobernantes, con su terquedad, ambición y falta de escrúpulos quienes están trazando las pautas de las luchas sociales.

Hay quienes prefieren mantenerse de rodillas, en nombre de una falsa institucionalidad que solo sirve para sostener los privilegios de unos pocos en perjuicio de la inmensa mayoría, en nombre de una democracia que solo existe en papel (cuando Trujillo y los 12 años de Balaguer también existía de esa manera).

Sepa el gobierno, que los seres humanos no se mueren de hambre en sus casas. Pueden secuestrar la conciencia del pueblo, pero hay algo que no le pueden arrancar: el instinto de supervivencia.

El llamado no debe ser a la población, a que respete las leyes; el llamado debe ser al Gobierno, a que se ajuste a su propia legalidad. La lucha de los de abajo será en el terreno que decidan los de arriba, pero de que será, será.

Y ya que estamos hablando de leyes universales, es preciso recordar otra muy famosa e inquebrantable: “todo lo que sube tiene que bajar”…. y mientras más alto, más dura es la caída.

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