Miércoles, 15 de agosto, 2018 | 7:23 am

Abrir los ojos y mantenerse en vigilia



El “día a día” del dominicano bien puede calificarse de aterrador. Y no nos referimos, solo, al agobiante costo de la vida, a calles donde el peligro y el crimen asoman sin tregua, a gente que se pierde y jamás aparece, a las decenas de cadáveres arrojados en cualquier parte, a los jovenzuelos que, por razones misteriosas, se quitan la vida.

Hablar de los crímenes y violaciones de niñas y niños cometidos impunemente por haitianos, de los feminicidios, de los sangrientos “ajustes de cuenta”, del “sicariato”, de las pandillas, de la disfuncionalidad de las instituciones, del tránsito caótico y la deforestación y liquidación de nuestros ríos, puede parecer una redundancia.

A este ambiente desbordado de desasosiego, una imagen perfecta de lo que es un país asfixiado por un estado de absoluto desorden, se añaden las expectativas sobre nuestro futuro mediato e inmediato.

Los debates sobre la ley de partidos, las elecciones primarias, la reelección presidencial resultan decisivos para los rumbos hacia los que se orienta el país.

Emocionalmente estamos sobresaturados. ¿No es, acaso, lo que conviene a los responsables de esta situación? ¿El aturdimiento, la abstención, la sustracción, que procedamos como autómatas, sin voluntad ni criterio, que nos dejemos sofocar por las manifestaciones de un poder devastador obsesionado por mantener un absurdo e inconcebible estado de cosas?

Debemos impedir que la frustración nos sustraiga de nuestra condición de ciudadanos conscientes y nos excluya de la responsabilidad de asumir nuestro destino.

Que permitamos que sean las circunstancias –maliciosamente elaboradas-, los imponderables, la desesperanza, la impotencia, quienes dicten nuestros pasos pese a las evidencias de que nos dirigimos a un abismo oscuro y profundo.

Se nos quiere alterar la percepción, hacernos ver y creer lo que es un espejismo, una pantomima, una falsedad. Si nos importa nuestro país, nuestros hijos y nuestra familia, si queremos tener un futuro y corregir los males presentes es esencial abrir los ojos y permanecer en estado de vigilia.

No es una invención fantasiosa que corremos el riesgo real de perderlo todo.

El imperativo es proceder conscientemente. Asumir una actitud crítica y contestataria. Ser intolerables ante los desaciertos y desenfrenos.

Promover una postura meditativa en nuestras áreas de influencia. Enfrentar las ambigüedades, arrojar luz.

¿Se podría estar de acuerdo con la entrega a los partidos de 17 mil 905 millones de pesos de aquí hasta las elecciones de 2010 tal y como se ha estado haciendo? (Castaños Guzmán).

O que la “calidad educativa” siga siendo baja pese a la gran inversión (Darwin Caraballo). ¿Que “la ley de desarrollo fronterizo no cumpla su misión en la frontera? (Adriano Sánchez Roa).

¿Que el 61 por ciento de los niños dominicanos de seis a once meses sea anémico? (Willian Vigil) y que resulte una falacia el que se “crearan” 120 mil empleos de 2012 al 2017? (Miguel Ceara Hatton).
Es preciso abrir los ojos y mantenerse en constante vigilia. Por el bien de todos.

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